Alta incidencia y coocurrencia de micotoxinas en alimentos para bovinos: un riesgo silencioso en la producción ganadera

Alta incidencia y coocurrencia de micotoxinas en alimentos para bovinos: un riesgo silencioso en la producción ganadera

Un estudio del INTA Balcarce detectó micotoxinas en el 92% de los alimentos bovinos analizados. La presencia simultánea de múltiples toxinas y sus niveles de concentración plantean riesgos sanitarios y productivos, y refuerzan la necesidad de monitoreo y manejo integral en la cadena forrajera.

 

Un relevamiento realizado durante 2024 por el laboratorio de Toxicología Veterinaria de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Balcarce evidenció una problemática creciente en los sistemas ganaderos: la alta incidencia de micotoxinas en los alimentos destinados a bovinos. El estudio, presentado en el IX Congreso Argentino de Micotoxicología 2025, analizó 100 muestras provenientes mayoritariamente de la provincia de Buenos Aires y arrojó resultados que encienden alertas tanto en el plano sanitario como productivo. 

Las micotoxinas son metabolitos secundarios producidos por hongos de los géneros FusariumAspergillus y Penicillium, entre otros, capaces de desarrollarse en distintas etapas de la cadena forrajera. Su impacto en la producción animal es amplio: desde la reducción en la ganancia de peso y la producción de leche hasta efectos más severos como inmunosupresión, hepatotoxicidad o alteraciones reproductivas (Liu et al., 2022). 

 

Un problema extendido en los sistemas productivos 

El dato más contundente del trabajo es que el 92% de las muestras analizadas contenían al menos una micotoxina. Este nivel de incidencia refleja una exposición generalizada del ganado a estos compuestos, en especial en sistemas que dependen fuertemente de reservas forrajeras. 

En términos de origen, el 83% de las muestras correspondieron a Buenos Aires, mientras que el resto provenía de Córdoba y Santa Fe. Un aspecto relevante es que el 64% de las muestras eran ensilados —principalmente de maíz—, lo que confirma la susceptibilidad de este tipo de alimento a la contaminación fúngica (Figura 1). 

 

Coocurrencia: el factor que agrava el riesgo 

Más allá de la presencia individual de micotoxinas, el estudio pone el foco en un fenómeno central: la coocurrencia. El 19% de las muestras presentó dos micotoxinas simultáneamente, el 16% tres, y un significativo 30% registró cuatro compuestos en simultáneo (Figura 2). 

 

Desde el punto de vista sanitario, este aspecto cobra especial relevancia, ya que las micotoxinas pueden interactuar entre sí generando efectos aditivos o sinérgicos. En la práctica, esto implica que aun concentraciones moderadas pueden tener consecuencias relevantes cuando se combinan. 

Las micotoxinas más frecuentes fueron deoxinivalenol (DON), fumonisinas B1 y B2 (FUM B1 y B2) y zearalenona (ZEA) (Figura 3). Estas combinaciones son típicas de contaminaciones asociadas a hongos del género Fusarium, habituales en cultivos de maíz. 

 

Niveles que requieren atención 

El análisis cuantitativo mostró medianas cercanas a 280 ppb para DON, 249,79 ppb para FUM B1 y 25 ppb para ZEA (Tabla 1). Si bien en muchos casos los valores no superan los límites de referencia internacionales, su presencia simultánea refuerza la necesidad de evaluar el riesgo de manera integral. 

Además, algunas muestras registraron valores máximos elevados —como más de 9000 ppb para DON o 14000 ppb para FUM B1— que podrían generar efectos clínicos o subclínicos en los animales. 

 

Impacto productivo y sanitario 

Las micotoxinas afectan múltiples sistemas del organismo animal. Entre los principales efectos se destacan: 

  • Alteraciones en el metabolismo de proteínas y lípidos. 
  • Disminución de la eficiencia productiva. 
  • Problemas reproductivos asociados a compuestos como la zearalenona. 
  • Mayor susceptibilidad a enfermedades debido a la inmunosupresión. 

 

En sistemas intensivos, estos efectos suelen traducirse en pérdidas económicas difíciles de cuantificar, pero significativas en términos de eficiencia global.

 

Recomendaciones para la gestión del riesgo 

Los resultados del estudio refuerzan la importancia de implementar estrategias de manejo integrales. Entre las principales recomendaciones se destacan: 

  • Monitoreo sistemático: 

El muestreo periódico de alimentos y forrajes en distintas etapas —desde la producción hasta el suministro— permite detectar tempranamente la presencia de micotoxinas. 

  • Manejo adecuado del silaje: 

El proceso de ensilado es crítico. Se recomienda trabajar con contenidos de humedad entre 65% y 75%, lograr una adecuada compactación para generar condiciones anaeróbicas y controlar la temperatura del silo, idealmente entre 5 y 20 °C. 

  • Calidad de los insumos: 

La selección de materias primas de buena calidad es un factor determinante para reducir el riesgo inicial de contaminación. 

  • Uso de aditivos: 

En situaciones de riesgo, pueden emplearse productos secuestrantes o degradadores de micotoxinas. Su elección debe basarse en el tipo de toxina presente, el alimento y la relación costo-beneficio. 

  • Capacitación y comunicación: 

La formación de técnicos y productores resulta fundamental para mejorar la prevención y el manejo de esta problemática. 

 

Prevención y manejo: cómo reducir el impacto en los sistemas ganaderos 

El trabajo desarrollado por el equipo del INTA Balcarce confirma que las micotoxinas no son un problema aislado, sino una condición frecuente en los sistemas ganaderos actuales. La combinación de factores climáticos, manejo de cultivos y condiciones de almacenamiento favorece su aparición y persistencia. 

En este contexto, la vigilancia sistemática y la toma de decisiones basadas en evidencia se consolidan como herramientas decisivas para minimizar riesgos. La incorporación de prácticas de monitoreo, junto con mejoras en la gestión del silaje y el uso estratégico de tecnologías, permite reducir la exposición y sostener la eficiencia productiva en los sistemas ganaderos. 

Desde la EEA Balcarce del INTA se trabaja en el monitoreo y análisis de micotoxinas en alimentos para la producción animal, aportando herramientas para la toma de decisiones en los sistemas ganaderos. 

 

 

Autores investigación

Poo Juan Ignacio (1), Mosca Agustin (1), Escoriza Milagros (2), Sarraude Nicole (1), Lauro Adriana (1), De Geronimo Eduardo (1) 

(1) Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Estación Experimental Agropecuaria Balcarce, Argentina. Balcarce, Argentina. 

(2) Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, Argentina.

Destacado

La coocurrencia de micotoxinas —con hasta cuatro compuestos en una misma muestra— incrementa el riesgo sanitario y productivo en los rodeos, aun cuando los niveles individuales no superen valores de referencia. 

Bibliografía

Liu, L., Xie, M., & Wei, D. (2022). Biological detoxification of mycotoxins: Current status and future advances. International Journal of Molecular Sciences, 23, 1064.  

Poo, JI., Mosca, AI., Escoriza, M., Sarraude, N., Laura, A., De Geronimo, E. (2025) Incidencia de micotoxinas en alimento para el ganado bovino. IX Congreso Latinoamericano de Micotoxicología. 

Tso, K. H., Ju, J. C., Fan, Y. K., & Chiang, H. I. (2019). Enzyme degradation reagents effectively remove mycotoxins deoxynivalenol and zearalenone from pig and poultry artificial digestive juices. Toxins, 11(10), 599.  

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