La producción lechera caprina viene consolidándose en distintas regiones del país, particularmente en sistemas familiares y semi-intensivos, donde representa una alternativa productiva relevante (Alimentos Argentinos, 2011). En este contexto, comienzan a cobrar importancia enfermedades que, aun sin manifestaciones clínicas evidentes, pueden comprometer la eficiencia productiva y la sanidad de los rodeos.
Una de ellas es la paratuberculosis, una enfermedad crónica causada por Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis (Map), ampliamente estudiada en bovinos y ovinos por su impacto económico (Beaudeau et al., 2007; Gonda et al., 2007), pero menos abordada en caprinos. En Argentina, su presencia en cabras lecheras fue confirmada hace más de una década (Fiorentino et al., 2012), aunque se presume subdiagnosticada.
El carácter subclínico prolongado de la enfermedad constituye uno de sus principales desafíos: los animales pueden permanecer infectados durante años sin mostrar signos, pero eliminando la bacteria al ambiente.
Infección temprana y diseminación persistente
La paratuberculosis afecta a rumiantes domésticos y silvestres, y suele adquirirse en los primeros meses de vida (Manning & Collins, 2001). A partir de allí, se desarrolla un período subclínico prolongado, durante el cual los animales pueden diseminar el patógeno a través de la materia fecal, el calostro o la leche (Singh & Vihan, 2004).
Esta dinámica favorece la persistencia de la enfermedad en los rodeos y dificulta su control, ya que los animales infectados no presentan signos clínicos evidentes pero actúan como fuentes de contagio (Espeschit et al., 2017).
El estudio: evaluación en condiciones reales de producción
Con el objetivo de analizar el impacto productivo en etapas subclínicas, un equipo de investigadores argentinos llevó adelante un estudio en un tambo caprino con un rodeo de raza Saanen de 203 animales y una prevalencia serológica inicial del 48%.
Se seleccionaron 18 cabras adultas divididas en dos grupos:
- 8 animales negativos a Map (por cultivo y serología)
- 10 animales positivos a Map, sin signos clínicos
Durante el ensayo se registró la producción de leche por ordeñe y se analizaron parámetros composicionales como grasa, proteínas, lactosa y sólidos totales. Paralelamente, se intentó aislar la bacteria en muestras de leche y materia fecal, siguiendo metodologías validadas (Collins et al., 1993; Giese & Ahrens, 2000).
Los resultados confirmaron la presencia activa del patógeno: en el 75% de las cabras positivas se logró aislar Map en leche, heces o ambas, en línea con antecedentes internacionales que describen eliminación intermitente incluso en fases tempranas (Lombard et al., 2005).
Producción de leche: tendencia a la baja sin significancia estadística
Uno de los interrogantes centrales fue si la infección subclínica afecta el rendimiento productivo. Los resultados mostraron:
- Cabras negativas: 927 mL por ordeñe
- Cabras positivas: 779 mL por ordeñe
Esto representa una disminución del 11,6% en animales infectados. Sin embargo, debido al tamaño de la muestra, la diferencia no alcanzó significancia estadística.
Este comportamiento coincide con estudios en bovinos y caprinos que reportan reducciones moderadas en producción durante etapas subclínicas (Bates et al., 2018; Johnson et al., 2001).
En cuanto a la composición de la leche, no se detectaron diferencias relevantes en grasa, proteínas, lactosa ni sólidos totales (Figura 1A, Figura 1 B y Figura 1C), salvo interacciones puntuales que no modificaron la interpretación general.



De la subclínica a la clínica: un proceso imprevisible
Un dato relevante del estudio fue la evolución de dos cabras inicialmente subclínicas que desarrollaron signos clínicos graves y murieron durante el período de observación, con diagnóstico confirmado de paratuberculosis.
Este hallazgo refuerza la hipótesis de que factores de estrés, como los asociados a la producción lechera, pueden precipitar la progresión hacia la enfermedad clínica (Manning & Collins, 2001).
Implicancias sanitarias y productivas
Si bien el impacto productivo en etapas subclínicas parece limitado, la persistencia de animales infectados y la eliminación bacteriana sin signos visibles representan un riesgo sanitario significativo.
Desde el punto de vista productivo, esto implica pérdidas potenciales indirectas asociadas a menor eficiencia, mayor reposición y dificultades en el control de la enfermedad.
En términos sanitarios, el estudio reafirma la necesidad de implementar estrategias de monitoreo, diagnóstico y manejo higiénico en los rodeos caprinos.
¿Existe riesgo para la salud humana?
La posible relación entre Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis y la enfermedad de Crohn en humanos ha sido objeto de debate durante años. Algunos estudios han detectado la bacteria en muestras humanas (Chamberlin et al., 2001), pero hasta el momento no existe evidencia concluyente que permita establecer una relación causal.
En este contexto, la recomendación general apunta a reforzar las buenas prácticas de higiene y asegurar tratamientos térmicos adecuados en productos lácteos.
Conclusiones y desafíos futuros
El estudio constituye uno de los primeros aportes locales sobre paratuberculosis en cabras lecheras y permite avanzar en la comprensión de su impacto en condiciones productivas reales.
Los resultados indican que la infección subclínica no afecta significativamente la producción ni la composición de la leche, aunque se observa una tendencia a menor rendimiento. Sin embargo, la presencia de animales aparentemente sanos que eliminan la bacteria, sumada a la posibilidad de evolución hacia cuadros clínicos, plantea desafíos concretos para el manejo sanitario.
A futuro, los especialistas coinciden en la necesidad de ampliar estos estudios, incorporar mayores tamaños muestrales y evaluar el impacto a escala de rodeo y a lo largo de toda la lactancia, con el objetivo de dimensionar con mayor precisión las pérdidas económicas asociadas.