Manejo nutricional de los toros: cómo mejorar la fertilidad y evitar pérdidas reproductivas

Manejo nutricional de los toros: cómo mejorar la fertilidad y evitar pérdidas reproductivas

Desde la gestación hasta el servicio, la nutrición de los toros define buena parte de su desempeño reproductivo. Estudios recientes muestran cómo tanto las deficiencias como el exceso energético pueden comprometer la pubertad, la calidad seminal y la capacidad de preñez, con impactos directos sobre la eficiencia de los rodeos de cría.

 

En los sistemas ganaderos de cría, la fertilidad del rodeo suele asociarse con el manejo de los vientres, pero el desempeño de los toros es un factor igual de determinante y, muchas veces, subestimado. Una nutrición adecuada a lo largo de todo el ciclo de vida del macho reproductor —desde la gestación hasta la temporada de servicio— es determinante para expresar su potencial genético, sostener la calidad seminal y evitar pérdidas reproductivas. 

Un trabajo elaborado por especialistas de la EEA Cuenca del Salado del INTA analiza cómo tanto las restricciones nutricionales como los excesos energéticos pueden comprometer la eficiencia reproductiva de los toros. Lejos de pensar la alimentación sólo como una herramienta para ganar kilos, el abordaje pone el foco en cómo el manejo nutricional impacta sobre pubertad, madurez sexual, producción espermática, libido y aptitud reproductiva.  

 

La nutrición empieza antes del nacimiento 

El desarrollo reproductivo de un toro comienza en la gestación. La evidencia científica muestra que la subnutrición materna durante etapas tempranas puede retrasar el desarrollo fetal del aparato reproductor y afectar la edad a la pubertad de los toritos (Da Silva et al., 2001; Sullivan et al., 2010). 

En ese sentido, el estado corporal de las vacas durante la gestación no sólo condiciona el peso al nacer o la viabilidad del ternero, sino también aspectos futuros del desempeño reproductivo de los machos. 

Durante la lactancia también se define parte importante del potencial reproductivo. Una adecuada nutrición en los primeros meses de vida favorece una mayor secreción hormonal, asociada a mejor desarrollo testicular y menor edad a la pubertad. 

Un estudio realizado en Irlanda por Byrne y colaboradores (2018), citado en el informe, muestra que los toritos con buen plano nutricional pre-destete alcanzaron la pubertad y la madurez sexual antes que aquellos sometidos a restricciones (Tabla 1). Además, lograron una mayor producción seminal medida en número de pajuelas. La buena nutrición pre-destete redujo la edad a pubertad y madurez sexual y aumentó significativamente la producción de semen.  

 

Otro aspecto relevante es la edad de la madre. Algunos estudios señalan que los toritos nacidos de vaquillonas de primera parición pueden presentar menor circunferencia escrotal y un desarrollo reproductivo más lento respecto de hijos de vacas adultas, posiblemente asociado a menores niveles de producción láctea. 

En situaciones donde la calidad o disponibilidad de forraje limita la nutrición de los terneros, estrategias como suplementación materna o creep-feeding pueden contribuir a sostener ese desarrollo. 

 

Recría: ni déficit ni exceso 

Después del destete comienza una etapa crítica. Tanto las restricciones nutricionales como las dietas excesivamente energéticas pueden generar consecuencias negativas. 

Deficiencias alimentarias durante la recría retrasan la pubertad y afectan el desarrollo. Pero el exceso de concentrados tampoco es inocuo: puede comprometer la calidad seminal, favorecer trastornos metabólicos y reducir desempeño reproductivo. 

Por eso los especialistas plantean que la recría debe acompañar los requerimientos según peso y tasa de crecimiento, evitando extremos. 

Los requerimientos diarios de nutrientes para toros post-destete varían según el peso vivo y la ganancia diaria esperada, evidenciando —como se observa en la Tabla 2 (NRC, 2000)— que a medida que aumenta el peso se incrementa el consumo de materia seca, mientras disminuye proporcionalmente la concentración de proteína cruda requerida. Estas diferencias deben orientar estrategias nutricionales ajustadas en la recría. 

 

En términos prácticos, el objetivo es que los toros lleguen al servicio con una condición corporal cercana a 3,5 en escala de 1 a 5. Ese rango permite enfrentar pérdidas de peso durante la temporada de monta sin comprometer fertilidad ni capacidad de servicio. 

 

Cuando más energía no significa mejores toros 

Uno de los puntos más contundentes del trabajo es la advertencia sobre los riesgos del sobre-engrasamiento, especialmente en sistemas donde los toros se desarrollan con dietas de alta concentración energética. 

Aunque estos esquemas buscan maximizar crecimiento y presentación comercial, la evidencia muestra que pueden traer costos reproductivos. 

Desde hace décadas se documentan efectos negativos de dietas altas en energía sobre la espermatogénesis, la libido y la solidez estructural. Entre ellos, uno particularmente importante es la laminitis, que compromete movilidad y capacidad de monta. 

Pero además existe un efecto menos visible y muy relevante: la acumulación de grasa escrotal afecta la termorregulación testicular. 

Los testículos necesitan mantenerse a una temperatura inferior a la corporal para sostener una adecuada producción de espermatozoides. El exceso de grasa dificulta esa regulación térmica y deteriora parámetros seminales. 

La termografía comparativa presentada en la Figura 1 ilustra cómo cambia el patrón de temperatura escrotal entre toros con peso moderado y animales con exceso de engrasamiento. El engrasamiento altera la disipación de calor y compromete la función testicular. 


Ese impacto también se verificó experimentalmente. En un ensayo con toros recriados con dieta 100% forraje versus otra con 80% grano, los animales alimentados con alta energía mostraron menor gradiente térmico escrotal, peor motilidad espermática y mayor proporción de células anormales (Coulter 
et al., 1997).

 

Un dato adicional relevante es que razas británicas como Angus y Hereford mostraron mayor susceptibilidad a estos efectos. 

 

Un impacto que podría ir más allá del semen 

Las investigaciones recientes incluso sugieren que el exceso de condición corporal podría afectar procesos posteriores a la fecundación. 

Estudios de la Universidad de Georgia citados en el trabajo reportan menores tasas de producción embrionaria cuando se utiliza semen proveniente de toros con muy altas ganancias de peso, respecto de animales con crecimiento moderado. 

Aunque se trata de líneas de investigación en desarrollo, los resultados abren una dimensión adicional: el problema no sería sólo menor calidad seminal, sino posibles efectos sobre desarrollo embrionario. 

Ese hallazgo refuerza la necesidad de revisar ciertos esquemas de recría intensiva orientados exclusivamente a performance o preparación para venta. 

 

Llegar bien al servicio 

La preparación nutricional pre-servicio es otro momento crítico. 

Los autores recomiendan evaluar estado corporal al menos 100 días antes del inicio del servicio para corregir desvíos con tiempo. Ese margen no es casual: la formación de un espermatozoide maduro demanda cerca de 60 días, por lo que alteraciones nutricionales pueden tener efectos diferidos sobre la calidad del semen. 

Si los toros llegan excedidos de peso, la reducción debe ser gradual para evitar consecuencias negativas. 

Del mismo modo, animales con condición corporal inferior a 3 requieren suplementación estratégica para recuperar reservas antes de entrar al rodeo. 

Un punto sensible es el manejo de toros recién adquiridos, especialmente cuando provienen de cabañas o recrías intensivas con alto uso de concentrados. El cambio brusco hacia ambientes pastoriles más restrictivos puede generar estrés nutricional y metabólico que afecte adaptación y desempeño. 

Por eso la transición alimentaria debe planificarse. 

 

Nutrición y fertilidad: una relación directa 

Una de las principales conclusiones del trabajo es que la nutrición del toro no puede pensarse sólo como una práctica de mantenimiento. 

Se trata de una herramienta reproductiva. 

Desde la nutrición fetal hasta el manejo pre-servicio, cada etapa puede incidir sobre el desarrollo puberal, producción de semen, calidad espermática y capacidad de preñez. 

Pero además emerge una idea central para los sistemas ganaderos: tanto la subnutrición como el exceso de engrasamiento generan costos. “Ni flacos ni gordos” podría resumir una de las recomendaciones más contundentes. 

En un contexto donde la eficiencia reproductiva es una variable estratégica para los rodeos de cría, ajustar el manejo nutricional de los toros aparece como una decisión de alto impacto y, muchas veces, de bajo costo relativo. 

Porque detrás de cada toro que entra a servicio no sólo hay genética: también hay una historia nutricional que moldea su capacidad reproductiva.

 

 

 

 

Destacado

Una condición corporal excesiva puede ser tan perjudicial como la subnutrición: el engrasamiento compromete la termorregulación testicular, deteriora la calidad seminal e incluso puede afectar el desarrollo embrionario. 

Bibliografía

Barthle, C. y Reiling, B. A. (1999).
Developing Young Bulls. Florida Beef Cattle Short Course, pp. 60–65.
 

Brito, L. F., Barth, A. D., Rawlings, N. C., Wilde, R. E., Crews Jr., D. H., Mir, P. S. y Kastelic, J. P. (2007).
Effect of nutrition during calfhood and peripubertal period on sexual development in bulls. Domestic Animal Endocrinology, 33(1), 1–18.
 

Byrne, C. J., Fair, S., English, A. M., Cirot, M., Staub, C., Lonergan, P. y Kenny, D. A. (2018). Plane of nutrition before and after 6 months of age in Holstein- Friesian bulls: effects on performance, age at puberty and semen production. Journal of Dairy Science, 101(4), 3447–3459. 

Coulter, G. H., Carruthers, T. D., Amann, R. P. y Kozub, G. C. (1987). Testicular development, sperm production and effects of dietary energy in beef bulls. Journal of Animal Science, 64, 254–260. 

Coulter, G. H., Cook, R. B. y Kastelic, J. P. (1997).
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Da Silva, P., Aitken, R. P., Rhind, S. M., Racey, P. A. y Wallace, J. M. (2001).
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Kenny, D. A. y Byrne, C. J. (2018). The effect of nutrition on timing of pubertal onset and subsequent fertility in the bull. Animal, 12(S1), s36–s44. 

National Research Council (NRC). (2000).
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Sullivan, T. M., Micke, G. C., Greer, R. M. y Perry, V. E. A. (2010). Maternal nutrition affects reproductive development of bull calves. Animal Reproduction Science, 118, 131–139. 

Walker, J., Perry, G. y Olson, K. (2020).
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