Sabemos que viene un Niño, pero ¿qué significa para mi cultivo y mi zona?

Sabemos que viene un Niño, pero ¿qué significa para mi cultivo y mi zona?

Una nueva aplicación web permite analizar cómo se comportaron históricamente los rendimientos de seis cultivos en años Niño, Niña y neutrales. AgroENSO reúne información de 35 campañas agrícolas y muestra que la relación con el fenómeno varía según el cultivo y el territorio, con respuestas particularmente marcadas en maíz y soja. 

La influencia de El Niño y La Niña sobre la producción agropecuaria suele ocupar un lugar central en las expectativas de cada campaña. Sin embargo, trasladar una condición climática general a una decisión productiva concreta no siempre resulta sencillo. Un mismo fenómeno puede tener efectos diferentes según el cultivo, la región e, incluso, las condiciones particulares de cada ambiente. 

Con el objetivo de aportar información específica para cada zona, investigadores desarrollaron AgroENSO, una aplicación web de acceso libre (https://agroenso.netlify.app/) que permite analizar cómo se relacionaron históricamente las fases del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) con los rendimientos de los principales cultivos en cada territorio. 

La aplicación permite consultar la información a escala de país, provincia y partido. De esta manera, busca mostrar la variabilidad territorial de una relación que no se expresa de la misma forma en todas las regiones agrícolas. 

 

Del pronóstico climático al dato productivo 

El contexto climático vuelve especialmente relevante este tipo de información. La campaña 2026/27 se desarrolla bajo la expectativa de un evento El Niño de elevada intensidad, según los indicadores y proyecciones climáticas del SMN y organismos internacionales (NOAA, etc.). 

Sin embargo, conocer la evolución prevista del fenómeno no responde por sí solo a una de las preguntas centrales del sector productivo: qué podría significar esa condición para un cultivo determinado en una región específica. 

AgroENSO busca aportar una perspectiva histórica para abordar esa cuestión. La aplicación analiza información correspondiente al período 1990/91-2025/26 y considera seis cultivos: maíz, trigo, girasol, cebada, soja de primera y soja de segunda. 

Los rendimientos utilizados provienen de las Estimaciones Agrícolas del MAGyP a escala de partido, mientras que la clasificación de las campañas según las fases del ENOS se realizó a partir del Oceanic Niño Index (ONI) de la NOAA. El análisis considera especialmente el trimestre octubre-noviembre-diciembre, período en el que el fenómeno ejerce una influencia importante sobre las condiciones climáticas de la región agrícola argentina.

Separar el efecto climático de los cambios tecnológicos 

Un maíz de 4.000 kg/ha en 1997 y uno de 7.800 kg/ha en 2018 no son directamente comparables. Entre ambas campañas hubo cambios en genética, fertilización, fechas de siembra y otras prácticas de manejo que modificaron los rendimientos. 

Por eso, antes de analizar las diferencias entre años Niño, Niña y neutrales, AgroENSO realiza una serie de ajustes sobre las bases de datos. Estos procedimientos permiten comparar los rendimientos históricos sin confundir los cambios asociados a la tecnología con la variabilidad entre campañas. 

Corrección de tendencia (detrending). Los rendimientos agrícolas cambiaron a lo largo del tiempo como resultado de las mejoras en genética, fertilización, manejo y otras tecnologías. Para cada combinación de unidad geográfica y cultivo, AgroENSO analiza esa evolución y corrige la tendencia cuando resulta estadísticamente significativa. De esta manera, los valores históricos se expresan en relación con el nivel tecnológico más reciente disponible. Cuando la serie ya alcanzó una meseta, no se aplica corrección. 

Estabilización de la varianza. En algunos departamentos, la dispersión de los rendimientos aumenta con el paso de los años. Esto podría hacer que las anomalías más recientes tengan un peso mayor que las antiguas. Para evitarlo, los datos se reescalan únicamente cuando ese aumento de la variabilidad resulta significativo, preservando la media del grupo. 

Reconstrucción de las series de soja de primera y segunda. Los registros desagregados para ambos cultivos comienzan en la campaña 2000/01. Para reconstruir el período 1990-1999, los autores estimaron los valores a partir de los registros de soja total y seleccionaron los modelos mediante un procedimiento de validación cruzada. 

Evaluación de la significancia. Para cada fase del ENOS, se analiza si los rendimientos de esos años difieren significativamente de la mediana general de la serie. Las unidades geográficas donde al menos una de las fases presenta una diferencia significativa se destacan en el mapa. 

Estos procedimientos no son visibles para quien consulta la aplicación, pero constituyen la base del análisis. Permiten reducir la influencia de los cambios tecnológicos sobre las series históricas y evaluar si las diferencias observadas entre años Niño, Niña y neutrales responden a una señal consistente o pueden atribuirse a la variabilidad propia de los datos. 

 

Maíz y soja, los cultivos con una señal más clara 

Con la serie corregida, el análisis muestra que la relación entre las fases del ENOS y los rendimientos no es igual para todos los cultivos. A escala nacional, la señal aparece con mayor claridad en maíz y soja, mientras que en trigo, cebada y girasol las diferencias no resultaron estadísticamente significativas. 

El maíz presentó la asociación más marcada con las fases del ENOS. Los rendimientos promedio fueron 10,7 % superiores durante los años Niño, mientras que en los años Niña se ubicaron 8,3 % por debajo del promedio general. 

La soja también mostró una respuesta positiva durante los eventos Niño. En soja de segunda, el rendimiento promedio se ubicó 10,3 % por encima del promedio general, mientras que en soja de primera la diferencia fue de 7,9 %. 

En cambio, trigo, cebada y girasol no presentaron, a escala nacional, una relación estadísticamente significativa con las fases del fenómeno. 

Los promedios, sin embargo, no cuentan toda la historia. Al observar la frecuencia de los resultados, el desplazamiento de las probabilidades resulta más evidente. De las 12 campañas clasificadas como Niño en la serie analizada, el rendimiento nacional de maíz superó su promedio en 10 oportunidades. En contraste, esto ocurrió en solo dos de las 14 campañas Niña. 

En soja de primera, 11 de las 12 campañas Niño registraron rendimientos superiores al promedio histórico. 

Estos resultados no permiten anticipar el rendimiento de una campaña particular, pero sí muestran que las fases del ENOS pueden modificar la distribución de probabilidades de los resultados productivos. 

 

Un promedio nacional puede ocultar grandes diferencias 

Uno de los principales aportes de AgroENSO es la posibilidad de observar las diferencias territoriales. 

En maíz, 101 de los 304 partidos y departamentos con información disponible presentaron al menos una fase del ENOS significativamente diferente del promedio general. La mayor concentración se ubicó en el norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. 

Entre Ríos mostró una de las respuestas más marcadas: a escala provincial, los rendimientos de maíz fueron 17,1 % superiores durante los años Niño y 16,7 % inferiores durante los años Niña. 

En Santa Fe, las diferencias fueron de +15,8 % y -13,6 %, respectivamente. Buenos Aires presentó valores de +9,4 % durante los años Niño y -7,9 % en los años Niña, con respuestas particularmente importantes en sectores del noroeste provincial. 

En partidos de la región núcleo, la magnitud del efecto también resulta significativa. En Rojas, por ejemplo, el rendimiento de maíz fue históricamente 13 % superior durante los años Niño y 11 % inferior durante los años Niña. En Nueve de Julio, las diferencias fueron de +17 % y -12 %, mientras que en Pergamino alcanzaron +10 % y -11 %. 

Los mayores efectos relativos se registraron en algunos departamentos entrerrianos, aunque los autores advierten que esos valores deben interpretarse considerando también los niveles medios de rendimiento y las características productivas de cada región. 

En soja de primera, las respuestas fueron en general menos intensas que en maíz. San Javier, en Santa Fe, registró uno de los mayores incrementos durante los años Niño, seguido por Coronel Dorrego y Diamante. 

Pero la herramienta también muestra territorios donde la señal prácticamente desaparece. El sudeste bonaerense, el NOA y el NEA presentan, para varios cultivos, asociaciones débiles o no significativas entre las fases del ENOS y los rendimientos. 

Esta ausencia de relación también constituye un resultado relevante. En esas zonas, utilizar un promedio nacional o una recomendación construida para otra región puede aportar poco a las decisiones locales. 

 

Una herramienta para interpretar probabilidades, no para pronosticar rindes 

Los autores subrayan una cuestión central: AgroENSO es una herramienta de análisis histórico y no un modelo de pronóstico de rendimiento. 

Un valor como “+13 % en un partido durante años Niño” no significa que la próxima campaña vaya a producir necesariamente ese incremento. Significa que, dentro de la serie histórica analizada, los años clasificados como Niño presentaron una mayor frecuencia de rendimientos por encima del promedio. 

La variabilidad dentro de cada fase sigue siendo elevada. En Rojas, por ejemplo, los rendimientos correspondientes a campañas Niño abarcaron un rango amplio, desde valores inferiores al promedio hasta resultados significativamente superiores. 

Por eso, además de los valores promedio, la aplicación presenta gráficos de distribución y frecuencia acumulada que permiten observar cuánto se desplazan las curvas correspondientes a los años Niño y Niña y cuál es el grado de superposición entre ellas. 

La herramienta mide asociaciones históricas, no relaciones causales directas. Los resultados integran, junto con las condiciones climáticas, otros factores que también influyeron sobre los rendimientos de cada campaña, como problemas sanitarios, decisiones de manejo o situaciones particulares de producción. 

Además, el ENOS constituye solo uno de los factores que intervienen en la variabilidad climática. La influencia de otros sistemas oceánicos y atmosféricos, así como los eventos extremos de corta duración, puede modificar las condiciones productivas dentro de una misma fase. 

 

Del partido al lote 

Otra de las advertencias necesarias tiene que ver con la escala de análisis. Un partido que, históricamente, presenta una respuesta positiva durante los años Niño puede contener ambientes muy diferentes. Las lomas, medias lomas y bajos pueden responder de manera contrastante ante una campaña más húmeda. 

Mientras una mayor disponibilidad de agua puede favorecer la expresión del potencial de rendimiento en un suelo bien drenado, esa misma condición puede generar anegamientos, dificultades de tránsito o problemas logísticos en sectores bajos. 

Por eso, la información histórica debe complementarse con variables propias de cada establecimiento: agua disponible en el perfil, profundidad y condición de los suelos, dinámica de las napas, posición en el paisaje, antecedentes de anegamiento y cultivo antecesor, entre otras. 

En ese sentido, AgroENSO puede utilizarse como un insumo adicional para evaluar la campaña. Si una zona y un cultivo muestran una señal histórica consistente, esa información puede contribuir a ajustar proporciones o estrategias dentro de un planteo ya definido. 

En regiones donde el maíz presenta una respuesta positiva durante los años Niño, por ejemplo, la información podría considerarse al momento de definir la proporción de fechas o ambientes destinados al cultivo. Del mismo modo, conocer los sectores con mayor riesgo de anegamiento puede ayudar a anticipar la asignación de recursos y las necesidades logísticas. 

La información estacional, sin embargo, no reemplaza otros niveles de análisis. El estado hídrico del suelo y las condiciones meteorológicas de corto plazo continúan siendo variables fundamentales para la toma de decisiones. 

 

Información abierta para mirar cada territorio 

AgroENSO se encuentra disponible en línea y permite consultar los resultados para 311 partidos y departamentos incluidos dentro de la máscara agrícola utilizada por la aplicación. 

Cada unidad geográfica presenta gráficos que muestran la relación entre el ONI y el rendimiento, la distribución de los resultados según las fases del ENOS y la evolución histórica de los rendimientos junto con la tendencia tecnológica estimada. 

La plataforma también incorpora un módulo para Brasil, actualmente en versión beta, con información para soja y maíz de primera y segunda safra a escala de municipio y unidad federativa. Asimismo, se encuentra en desarrollo la incorporación de información correspondiente a Uruguay. 

El principal aporte de la herramienta es incorporar información histórica localizada al análisis de cada campaña. AgroENSO permite observar qué ocurrió históricamente con un cultivo determinado en una zona concreta. Esa información puede complementar el análisis agronómico y contribuir a interpretar las condiciones de cada campaña.

En un contexto en el que los pronósticos climáticos estacionales ocupan cada vez más espacio en la planificación productiva, disponer de información histórica localizada puede contribuir a interpretar mejor esas señales y a integrarlas con el conocimiento agronómico de cada ambiente. 

 

Autores investigación

Fernando Aramburu-Merlos¹, Juan Pablo Monzón² y Jorge Luis Mercau³

¹ Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Estación Experimental Agropecuaria Balcarce, Argentina.
² Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina.
³ Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Estación Experimental Agropecuaria San Luis, Argentina.

Destacado

AgroENSO permite pasar de las expectativas generales sobre El Niño o La Niña al análisis de cómo respondieron históricamente los cultivos en cada territorio

Bibliografía

Monzon, J. P., Aramburu-Merlos, F. y Mercau, J. L. (2026). AgroENSO: Efecto del ENSO sobre el rendimiento de cultivos en Argentina

Estimaciones Agrícolas (MAGyP) https://datosestimaciones.magyp.gob.ar/ 

Oceanic Niño Index (NOAA-CPC): https://www.climate.gov/news-features/understanding-climate/climate-variability-oceanic-nino-index 

Capas SIG del Instituto Geográfico Nacional: https://www.ign.gob.ar/NuestrasActividades/InformacionGeoespacial/CapasSIG 

PAM/SIDRA del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE) https://www.ibge.gov.br/estatisticas/economicas/agricultura-e-pecuaria/9117-producao-agricola-municipal-culturas-temporarias-e-permanentes.html 

https://sidra.ibge.gov.br/pesquisa/pam/tabelas 

Malhas territoriais del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE) https://www.ibge.gov.br/geociencias/organizacao-do-territorio/malhas-territoriais.html 

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