En los sistemas ganaderos del sudeste bonaerense la pregunta vuelve una y otra vez, casi como un síntoma del propio modelo productivo: ¿con qué forrajeras sostener la producción cuando la alfalfa empieza a mostrar límites, la gramilla gana terreno y la estabilidad climática deja de ser una garantía?
En ese escenario, el sainfoin (Onobrychis viciifolia Scop.) aparece cada vez con más frecuencia en charlas técnicas y consultas de productores. No es casualidad. Se trata de una leguminosa perenne con un atributo difícil de ignorar: la presencia de taninos condensados que reducen el riesgo de empaste, mejoran el aprovechamiento de la proteína en rumiantes y abren una alternativa sanitaria relevante en sistemas pastoriles intensivos (Hayot Carbonero et al., 2011).
Pero entre el interés y la adopción hay un paso decisivo: la adaptación local. Y ahí es donde la evidencia empieza a pesar más que la expectativa.
Un ensayo del INTA junto a la Chacra Experimental de Miramar del Ministerio de Desarrollo Agrario generó evidencia local para una región donde las extrapolaciones agronómicas suelen mostrar limitaciones.
Un ambiente que no replica las condiciones “clásicas” del sainfoin
El punto de partida es determinante. El sainfoin es una especie con historia en ambientes semiáridos, donde suele expresar ventajas asociadas a su rusticidad, su tolerancia a sequía y su desempeño en suelos de reacción neutra a alcalina (Hayot Carbonero et al., 2011; Renzi et al., 2022).
El sudeste bonaerense ofrece otro escenario: suelos con buena fertilidad, materia orgánica cercana al 5%, fósforo en niveles medios a adecuados (~20 ppm) y un pH levemente ácido (~6), junto a una oferta hídrica que, si bien variable, no configura el estrés extremo típico de los ambientes donde la especie se destaca.
En ese contexto, el sainfoin no alcanzaría el desempeño de la alfalfa (Medicago sativa L.), una de las especies base de los sistemas forrajeros del sudeste bonaerense.
Evaluación del sainfoin en Miramar
El ensayo se realizó en la Chacra Experimental de Miramar durante las campañas 2024–2025, bajo un diseño en bloques completos al azar con cinco tratamientos y tres repeticiones. Se evaluaron monocultivos de sainfoin, alfalfa y pasto ovillo (Dactylis glomerata L.), junto con dos estrategias de consociación entre sainfoin y pasto ovillo (mezcla e intercalado en líneas).
Se realizaron siete cortes a lo largo del ciclo productivo (31/10/2024, 17/12/2024, 19/02/2025, 08/04/2025, 13/05/2025, 18/08/2025 y 17/11/2025), lo que permitió analizar tanto producción acumulada como dinámica estacional.
Las condiciones climáticas de ambos ciclos fueron cercanas a las históricas, con precipitaciones levemente inferiores al promedio pero con fuerte variabilidad intraanual (Figura 1).

Producción de forraje: la estacionalidad como factor estructurante
Los resultados muestran un patrón claro de estacionalidad productiva. El sainfoin presentó su mayor desempeño entre fines de invierno y primavera, con tasas de crecimiento moderadas (15–20 kg MS ha⁻¹ día⁻¹), mientras que el pasto ovillo alcanzó valores superiores en el mismo período (20–30 kg MS ha⁻¹ día⁻¹) (Figura 2).

La alfalfa, en cambio, modificó el eje del sistema: concentró su mayor producción en verano y principios de otoño, con incrementos de 30–40 kg MS ha⁻¹ día⁻¹, consolidando su rol como especie estructural del sistema pastoril regional.
Cuando se analiza el ciclo completo, las tasas promedio se reducen de manera marcada: alrededor de 10 kg MS ha⁻¹ día⁻¹ para sainfoin, 17 kg para pasto ovillo y 30 kg para alfalfa (Figura 2).
Más que niveles absolutos de productividad, el sistema muestra una dinámica de pulsos productivos, con ventanas claras de crecimiento y períodos de baja contribución forrajera.
Consociaciones: mejora inicial y dominancia progresiva
Los sistemas consociados (mezcla e intercalado sainfoin–pasto ovillo) mostraron un comportamiento consistente en el primer ciclo: una mejora de la producción total respecto del sainfoin en monocultivo (Figura 3).

Sin embargo, esta ventaja no se sostuvo en el tiempo.
Con el avance del segundo ciclo, el pasto ovillo (Dactylis glomerata L.) mostró una competencia progresiva que redujo de manera marcada la participación del sainfoin en ambos sistemas consociados. El resultado fue una simplificación del sistema hacia la dominancia de la gramínea.
Ni la mezcla ni el diseño intercalado lograron evitar este proceso, aunque este último mostró una mayor persistencia inicial del sainfoin durante el primer ciclo (Figura 4).

El comportamiento es consistente con antecedentes que señalan la baja capacidad competitiva del sainfoin frente a gramíneas templadas en sistemas plurianuales (Renzi et al., 2022).
Persistencia: el factor que define la viabilidad
La evolución temporal del sistema es uno de los resultados más determinantes del estudio.
En el segundo ciclo productivo, la contribución del sainfoin en consociación se volvió marginal, independientemente del diseño de implantación. Esto no solo afecta la producción total de forraje, sino que condiciona su rol dentro de sistemas ganaderos estables.
En términos prácticos, el problema no es únicamente cuánto produce, sino cuánto tiempo logra sostenerse dentro del sistema productivo (Figura 4).
¿Qué lugar puede ocupar el sainfoin en el sudeste bonaerense?
Los resultados no descartan al sainfoin, pero sí delimitan con precisión su ventana de uso.
En el sudeste bonaerense, el sainfoin mostró buen crecimiento inicial en salida de invierno y primavera, pero limitaciones posteriores que reducen su aporte en el ciclo completo. Estas restricciones podrían estar asociadas tanto a las condiciones edáficas locales (pH levemente ácido) como a la ausencia de estrés hídrico severo, condición donde la especie suele expresar ventajas adaptativas (Hayot Carbonero et al., 2011).
En consociación, su persistencia es baja a partir del segundo año, independientemente del diseño de siembra.
En este contexto, se plantean algunas alternativas preliminares: su uso en siembras puras de corta duración, en ambientes donde se busque reducir riesgo de empaste, o como componente de sistemas diversificados.
También emerge su potencial como especie bianual o cultivo de servicio, considerando su desarrollo radicular y posibles efectos sobre propiedades físicas del suelo. Sin embargo, su adopción dependerá fuertemente del costo de la semilla y de la disponibilidad de materiales adaptados (Renzi et al., 2025).
Más que una especie, una decisión de sistema
El ensayo en Miramar no instala al sainfoin como reemplazo de especies forrajeras tradicionales, pero tampoco lo reduce a una alternativa marginal.
Su aporte potencial parece ubicarse menos en la productividad total y más en funciones específicas del sistema: calidad de forraje, mitigación del empaste y diversificación funcional.
En un contexto donde los sistemas ganaderos del sudeste bonaerense se vuelven más complejos, la pregunta ya no es solo qué especie produce más, sino qué combinación de especies permite sostener sistemas más resilientes.
El sainfoin no resuelve esa ecuación, pero sí amplía el espacio de decisiones.