Transformaciones y desafíos en el Cinturón Hortícola de Mar del Plata (2000–2025)

Transformaciones y desafíos en el Cinturón Hortícola de Mar del Plata (2000–2025)

El Cinturón Hortícola de Mar del Plata, uno de los polos productivos más importantes del país, se transformó en los últimos 25 años con un fuerte crecimiento de la superficie bajo cubierta (+500%). Entre innovación tecnológica, cambios en el consumo y regulaciones locales, la región redefine su mapa productivo y enfrenta el desafío de sostener una horticultura competitiva y sostenible.

 

Ubicado en un radio de 25 km alrededor del núcleo urbano, se beneficia de un clima templado oceánico, suelos fértiles con alto contenido de materia orgánica, y una buena disponibilidad de agua subterránea. Allí, más de 1.000 productores abastecen de frutas y hortalizas a diversas regiones, contando con el apoyo de técnicos especializados y una estructura comercial consolidada. 

Entre los años 2000 y 2025, la superficie hortícola cultivada a campo creció de 6.902 ha a unas 9.200 ha, con un punto de inflexión crítico en 2008–2009, cuando la superficie cayó abruptamente (Gráfico Nº 1). En paralelo, la superficie bajo cubierta pasó de 150 ha a 900 ha, lo que representa un incremento del 500% en un cuarto de siglo. Este fenómeno refleja una diversificación en la estrategia productiva, en respuesta a múltiples factores que van desde la innovación tecnológica hasta los cambios en el consumo y la legislación local. 

Un punto de quiebre: entre ordenanzas y competencia  

El descenso de casi 2.000 ha en la superficie a campo registrado entre 2008 y 2009 respondió a un conjunto de factores. Entre ellos, incidió la aprobación de la ordenanza municipal N° 18.740, que limitó el uso de plaguicidas de síntesis química dentro de los 1000 m del límite urbano. Asimismo, el auge de la producción de lechuga bajo cubierta en la región Gran Buenos Aires–La Plata redujo en parte el rol de Mar del Plata como proveedor estival, con impactos también en otras hortalizas de hoja. 

Otros factores que influyeron en una recuperación lenta de la superficie previa a 2008 tiene que ver con incertidumbre de los productores, márgenes económicos y el surgimiento de nuevos cinturones hortícolas en ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires. Estos elementos se conjugaron en un contexto post- convertibilidad que redefinió los márgenes económicos y las decisiones productivas. 

 

Cultivos en ascenso, cultivos en descenso 

El análisis por cultivo muestra tendencias heterogéneas. Mientras algunos mantuvieron su superficie, otros crecieron significativamente o descendieron de manera marcada. Estas variaciones obedecen a múltiples causas, entre las que se destacan: 

  • Expectativas de precio. La volatilidad del mercado influye directamente en las decisiones de siembra. 
  • Impacto de productores con grandes superficies sembradas. La entrada o salida de empresas de gran escala puede alterar fuertemente las estadísticas anuales.
  • Aptitud regional. Casos como el ajo y la cebolla, que migraron hacia zonas más secas y con suelos más livianos (Pedro Luro, Médanos, Mendoza), muestran cómo las condiciones agroecológicas inciden en la concentración productiva.
     
  • Innovación tecnológica. El tomate es un ejemplo emblemático: mientras que a campo cayó de 350 ha en 2005 a 50 ha en 2025, bajo cubierta creció casi 190%, debido a mayores rendimientos, calidad y disponibilidad fuera de temporada. 
  • Demanda de mano de obra. Cultivos intensivos como la arveja o la chaucha fueron desplazados por opciones menos demandantes como el zapallo o el chocho. 
  • Hábitos de consumo. La mayor demanda de alimentos funcionales favoreció al brócoli (+220% en 24 años), mientras que coliflor se retrajo. 
  • Industrialización variable. Altibajos en la presencia de industrias procesadoras impactaron sobre cultivos como la espinaca, la arveja y el choclo. 
  • Registro de fitosanitarios. La escasez de productos autorizados para «usos menores» desincentivó cultivos como el rabanito, el apio y la achicoria.

 


Concentración y diversificación en la superficie hortícola: reconfiguración del mapa productivo 

Para el año 2024, cinco cultivos concentran cerca del 58% de la superficie sembrada: lechuga (1.800 ha), maíz dulce o choclo (1.500 ha), zanahoria (620 ha), brócoli (470 ha) y zapallos Anco y Tetsukabuto (450 ha). 

La lechuga, que en 2007 llegó a un pico de 2.900 ha, ha retrocedido frente a la competencia del cinturón hortícola platense, pero sigue siendo el principal cultivo individual. El choclo, por su parte, mantiene su posición gracias al manejo eficiente de riego y escalonamiento varietal implementado desde 2010 por algunos grandes productores locales, que lograron desplazar a competidores de zonas tradicionales. 

El brócoli, beneficiado por el conocimiento creciente de sus propiedades nutracéuticas, se posiciona como uno de los cultivos de mayor crecimiento relativo, mientras que en lo que refiere al zapallo, el aumento registrado en los últimos años se debería más un aumento en superficie sembrada del zapallo tetsukabuto el cual tiene menor requerimiento de mano de obra (no es necesario lavarlo) y una mejor conservación post-cosecha. 

En cuanto a la evolución de otros cultivos a campo durante el período 2001-2025, se observó un aumento en la superficie sembrada de acelga, remolacha, brócoli, repollo, rúcula, zapallito de tronco y zucchini. Este crecimiento responde, en parte, a cambios en los patrones de consumo de la población, especialmente en el caso del brócoli y la rúcula, cuyo consumo fresco se ha incrementado notablemente en los últimos años. En el caso de la remolacha, además del aumento en la demanda, influyó la disponibilidad de semillas híbridas que mejoraron su rendimiento y calidad. Esta tendencia al alza se refleja en los datos de superficie sembrada y en las entrevistas realizadas a productores del cordón hortícola. 

Por el contrario, otros cultivos han mostrado una tendencia negativa en su superficie sembrada a campo. Tal es el caso de la arveja, el apio, el alcaucil, el ajo, la cebolla de bulbo y el espárrago. Las razones de esta reducción son diversas: en el caso del apio, se señala una menor demanda de consumo y la escasa disponibilidad de productos fitosanitarios registrados; en la cebolla y el ajo, influyó la relocalización de la producción a zonas más aptas y el retiro de grandes productores; mientras que para la arveja y el espárrago, el elevado requerimiento de mano de obra y la falta de condiciones laborales adecuadas provocaron un fuerte retroceso en la superficie cultivada. Estas transformaciones dan cuenta de un proceso de ajuste productivo condicionado por variables económicas, tecnológicas y sociales. 

En lo que respecta a los cultivos bajo cubierta, el tomate y el pimiento se posicionan como los más importantes en términos económicos, ya que el valor de su producción justifica la inversión en estructuras protegidas. No obstante, la lechuga es el cultivo de mayor superficie bajo invernáculo, con unas 850 hectáreas frente a las 630 de tomate, debido a las grandes ventajas que también presenta este cultivo al ser realizado bajo cubierta especialmente en períodos invernales. Por lo tanto es el cultivo que los productores priorizan en invierno para rotar con los cultivos primavero-estivo-otoñales. Por otro lado, el apio bajo cubierta ha perdido protagonismo, no solo por el descenso en su consumo, sino también porque su largo ciclo de cultivo complica las rotaciones con especies estivales de alto valor como el tomate y el pimiento, disminuyendo su conveniencia económica para los productores. 

Conclusiones y desafíos 

La evolución de la superficie hortícola en el Cinturón de Mar del Plata no sólo refleja transformaciones productivas, sino también cambios estructurales en la economía regional, el acceso a tecnología, la dinámica del trabajo rural y las políticas públicas. La expansión de la superficie bajo cubierta indica un proceso de tecnificación y adaptación, pero también una mayor demanda y conocimientos específicos. 

En este contexto, es clave avanzar en políticas que acompañen al productor hortícola en la gestión del riesgo, el acceso a tecnologías apropiadas, la formalización del empleo y la planificación territorial que articule producción y ambiente. La horticultura, como motor de la economía social y regional, requiere de información sistemática, apoyo técnico y marcos regulatorios claros para continuar siendo una alternativa sostenible y competitiva. 

 

Destacado

Del año 2000 a 2025, la superficie bajo cubierta creció seis veces y ciertos cultivos como el brócoli y el zapallo ganaron terreno, mientras que otros como la cebolla, el ajo y el tomate a campo perdieron protagonismo. El contexto político, la disponibilidad de mano de obra y las nuevas técnicas de producción marcaron el rumbo de la horticultura local. 

Bibliografía

Adlercreutz, E., Francucci, M., & Szczesny, A. (2025). Análisis de la evolución de la superficie hortícola a campo y bajo cubierta, en general y por cultivo en el Cinturón Hortícola de la ciudad de Mar del Plata (2000–2025). INTA Mar del Plata. 

 Municipalidad de General Pueyrredón. (2008). Ordenanza Nº 18.740. 

 Observaciones de mercado, Oficina de Información Técnica – INTA Mar del Plata (2000–2024). 

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