Radiografía del cinturón frutihortícola marplatense: producción, empleo rural y abastecimiento estratégico

Radiografía del cinturón frutihortícola marplatense: producción, empleo rural y abastecimiento estratégico

Con suelos fértiles, clima favorable y ubicación estratégica, el cinturón frutihortícola de Mar del Plata se consolida como uno de los más importantes del país. Abastece de frutas y verduras frescas a gran parte de Argentina y exporta parte de su producción. Este informe analiza su estructura, cultivos, condiciones agroecológicas e impacto económico.

A pocos kilómetros del océano Atlántico, el cinturón frutihortícola de Mar del Plata, ubicado en el partido de General Pueyrredón, se despliega como una de las áreas productivas más intensas y diversificadas de la Argentina. Su radio de influencia de aproximadamente 25 kilómetros alrededor de la ciudad de Mar del Plata no sólo abastece su mercado interno, sino que se consolida como un polo de producción de hortalizas de hoja y fruto hacia todo el país. 

Condiciones agroecológicas excepcionales 

El enclave se caracteriza por un clima marítimo templado, con veranos relativamente frescos e inviernos no tan rigurosos. La temperatura media oscila entre los 3,6°C en julio y los 26,5°C en enero, con extremos absolutos de –4,8°C y 37,3°C, respectivamente. El período libre de heladas se extiende por 235 días, desde comienzos de octubre hasta fines de mayo, lo que permite una extensa ventana de producción primavero-estivo-otoñal. 

El régimen pluviométrico isohigro distribuye las precipitaciones de manera pareja durante el año, con una media anual de 900 mm, siendo marzo el mes más lluvioso y agosto el más seco. Esta regularidad, junto con suelos ricos en materia orgánica, de fácil laboreo y buena dotación de agua subterránea, conforma un sistema agroecológico de gran aptitud. 

Además, el granizo, adversidad frecuente en otras zonas productivas, tiene aquí una baja ocurrencia (2 a 3 eventos anuales) y la nubosidad presenta más de 200 días parcialmente cubiertos por año.  La cercanía al mar modera las amplitudes térmicas, permitiendo el ya mencionado período libre de heladas y brinda noches frescas lo que favorece el desarrollo óptimo de cultivos que allí se producen.  

Una estructura productiva diversa y en expansión 

La superficie destinada a frutihorticultura, sin contar la papa, es de unas 9.000 hectáreas a campo y 900 hectáreas bajo cubierta (invernáculos), con una producción estimada de 200.000 y 130.000 toneladas, respectivamente. 

El cultivo estrella al aire libre es la lechuga, con 1.800 ha, seguido por el choclo (1.500 ha) y la zanahoria (620 ha). Bajo cubierta, predomina el tomate con 630 ha y una producción que supera las 94.500 toneladas, de las cuales el 37 % se cultiva con plantines injertados (Adlercreutz y Francucci, 2024).  

Este crecimiento de superficie, sobre todo bajo cubierta, implica una gran inversión y un cambio tecnológico que permite duplicar o triplicar los rendimientos del mismo cultivo realizado a campo, incrementar la CALIDAD de la producción y ampliar el período productivo (primicia y tardicia)  y a la búsqueda de mayor estabilidad frente a variables climáticas. 

Impacto económico y social 

La actividad frutihortícola representa el 87 % del valor agregado agrícola del partido de General Pueyrredon (Atucha, Lacaze et al., 2004–2012). La producción tiene un fuerte perfil orientado al abastecimiento de mercados nacionales, ya que sólo entre el 8 y el 10 % del volumen se consume localmente, cifra que se incrementa durante la temporada turística. 

 El entramado productivo está constituido por aproximadamente 1000 productores, de los cuales el 80% trabaja menos de 15 hectáreas. Se calcula que genera 3.850.000 jornales anuales, y 13.000 personas trabajan directamente en el proceso productivo, sin contar técnicos, comercializadores de insumos y constructores de invernáculos. 

Otros cultivos de importancia 

  • Papa:  junto con los cinco partidos vecinos se alcanza una superficie cultivada de unas 34.800 ha, siendo la principal zona productora del país. Su destino se divide en partes iguales entre consumo fresco e industrialización (Borracci, S. – INTA AER Mar del Plata).
  • Kiwi: las características agroecológicas de la zona son ideales para el desarrollo de este cultivo. En la actualidad hay más de 700 ha, siendo Mar del Plata la región con mayor superficie plantada del país. Es un cultivo de maduración lenta, que empieza a producir entre el tercer y cuarto año y alcanza su potencial a partir del sexto (Yommi, A. y equipo Kiwi INTA Balcarce).
  • Frutilla: con 160 ha, la producción abastece el mercado nacional desde fines de la primavera hasta el otoño. Parte de su producción se exporta. Mar del Plata tiene la mayor superficie del país de frutilla en hidroponía (cultivo sin suelo) sobre sustrato sólido.
  • Viveros de plantas ornamentales: hay en la zona aproximadamente media docena de viveros dedicados a la producción de plantas ornamentales y forestales, estando dos de ellos entre los 5 más importantes del país siendo abastecedores a nivel nacional.
  • Producción vitivinícola: en Mar del Plata hay unas 40 hectáreas dedicadas a la producción vitivinícola.

 

En lo que respecta al de agroquímicos, un estudio local relevó que en la producción hortícola al aire libre se utilizan 44 productos fitosanitarios, de los cuales el 53 % corresponden a fungicidas, el 28 % a insecticidas y el 18 % a herbicidas. En las producciones bajo cubierta, se identificaron 38 ingredientes activos, con un 55 % de fungicidas, un 42 % de insecticidas y apenas un 2,5 % de herbicidas, empleados mayormente en el cultivo de tomate (Viglianchino L., Okada E., Bedmar F., Massone H., Puricelli M.). 

La industria del congelado, en años anteriores, tuvo un papel relevante en el procesamiento de frutas y hortalizas de origen local, siendo esta modalidad la de mayor peso en el agregado de valor. La comercialización mayorista se organiza en torno a tres mercados concentradores que canalizan tanto la producción local como, en contraestación, la oferta proveniente de otras regiones del país. 

En cuanto a la provisión de insumos, existen 8 comercios especializados en la venta de semillas, agroquímicos y otros productos específicos para la producción frutihortícola. A esto se suman otros establecimientos que abastecen requerimientos complementarios vinculados al riego, la maquinaria agrícola, repuestos, servicios para el agro e incluso transporte. 

Una región estratégica 

La localización del cinturón, en el cruce de rutas nacionales y cercano a puertos y centros urbanos, potencia su rol como proveedor de frutas y hortalizas. Además, la experiencia acumulada, el soporte técnico del INTA y la disponibilidad de recursos humanos capacitados lo consolidan como un territorio modelo en producción intensiva y tecnificada. 

El desafío hacia el futuro será seguir promoviendo prácticas sostenibles, fortalecer el agregado de valor en origen y garantizar condiciones dignas para los trabajadores del sector. Con políticas públicas adecuadas y un enfoque territorial integrado, Mar del Plata puede seguir liderando la frutihorticultura nacional. 

Autores técnico-científicos

Destacado

Más de 13 mil personas trabajan directamente en la frutihorticultura marplatense, que produce más de 330 mil toneladas anuales de hortalizas, destinadas en su mayoría a mercados extra zonales.

Bibliografía

  • Atucha, A., Lacaze, V. y otros. (2004–2012). Producto Bruto Geográfico del Partido de General Pueyrredón. Universidad Nacional de Mar del Plata. ISBN 978-987-544-610-6. 
  • Adlercreutz, E.; Francucci, M. (2024). Estimaciones frutihortícolas regionales. INTA Mar del Plata. 
  • Borracci, S. (2024). Situación de la papa en el sudeste bonaerense. INTA AER Mar del Plata. 
  • Yommi, A. y Equipo Kiwi EEA INTA Balcarce (2024). Estado del cultivo de kiwi en la región. 

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