
Con una producción anual cercana a los 350 millones de toneladas a nivel mundial, la papa (Solanum tuberosum L.) es el tercer cultivo alimenticio más importante del mundo. En la Argentina, no solo representa una pieza clave de la dieta sino también una materia prima estratégica para la industria de snacks y papas fritas. Sin embargo, persisten dos problemas en postcosecha: el oscurecimiento enzimático por golpes y la aparición de azúcares reductores inducidos por frío. Ambos afectan la calidad del producto final y su valor comercial.
Desde Balcarce, un grupo de científicos del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA, la Facultad de Ciencias Agrarias (UNMdP) y el CONICET, articulando con redes científicas internacionales, logró, por primera vez en el país, desarrollar líneas de papa editadas genéticamente que atacan ambos problemas de raíz mediante la técnica CRISPR/Cas9. El estudio fue publicado en las revistas Frontiers in Plants Science y Biology y tiene implicancias directas para la cadena agroindustrial argentina.
Tecnología CRISPR para papas de mejor calidad
La edición génica CRISPR/Cas9 permite realizar modificaciones precisas en el genoma sin introducir información genética ajena a la especie, lo que diferencia esta tecnología de los cultivos transgénicos tradicionales. En estos trabajos, se realizaron modificaciones en dos genes: InvVac, responsable de la acumulación de azúcares reductores durante el almacenamiento en frío, y PPO2, implicado en la generación de moretones por golpes.
Se utilizaron variedades comerciales ampliamente cultivadas en Argentina: Spunta y Atlantic, logrando líneas editadas con reducción significativa de ambos procesos indeseados. Según Gabriela Massa, investigadora del INTA Balcarce e investigadora adjunta del CONICET y autora principal de uno de los estudios, “lo interesante de esta innovación es que permite intervenir de manera precisa sobre genes específicos que afectan la calidad industrial de la papa, sin modificar la composición genética de la variedad que ya está adaptada a nuestras condiciones productivas”.

PIRU INTA: una nueva variedad con ventajas industriales
Entre todas las líneas obtenidas, una de ellas, denominada 6A y luego rebautizada como PIRU INTA, mostró un comportamiento destacado. En ensayos de almacenamiento en frío durante 120 días a 4°C (Figura 1), los tubérculos de PIRU INTA mantuvieron su color claro al freírse, lo que implica el mantenimiento de la calidad y una menor formación de acrilamida, un compuesto potencialmente cancerígeno.
Esto se debe a que los niveles de azúcares reductores se mantuvieron estables y bajos, lo que asegura una calidad constante del producto para la industria. La comparación con su control (variedad Atlantic) fue contundente: mientras Atlantic mostró deterioro significativo a partir de los 15 días de frío, PIRU INTA conservó buena calidad hasta los 120 días (Figura 2).
Reducción del pardeamiento por golpes
En el trabajo del año 2020 se presentó la variedad OLI INTA que posee el gen de la polifenol oxidasa completamente apagado, lo que generó que esta variedad tuviera una reducción del 69% en la actividad de la enzima y un 73% de reducción en el pardeamiento enzimático. En el último trabajo, las líneas editadas con doble objetivo genético, como E03-3 y E04-5B, se observaron reducciones de hasta el 80% del pardeamiento enzimático y hasta 75% de la actividad PPO en comparación con el control no editado (Figura 3).
Estas mejoras representan una ventaja logística y comercial al reducir las pérdidas por daño mecánico. Para Sergio Feingold, coordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA y responsable del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce, “lograr una papa que soporte mejor los procesos industriales, sin perder calidad aumenta el retorno económico de los productores y disminuye los descartes en la industria. Estos desarrollos constituyen un paso importante hacia una biotecnología pública, responsable y adaptada a nuestras necesidades productivas”.
Campo, laboratorio y futuro
La edición génica fue realizada en condiciones controladas en el Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce, a través de cultivos de tejidos que luego generaron plantas que fueron multiplicadas para poder llevar adelante ensayos a campo en distintas zonas productivas del país. En Córdoba, se comprobó que PIRU INTA presenta un menor rendimiento que su contraparte Atlantic (17 Tn/ha vs. 30 Tn/ha), pero con claras ventajas en conservación, lo que podría equilibrar los costos logísticos.
En zonas como Balcarce y el sudeste bonaerense, donde la papa es un cultivo principal, la merma en el rendimiento fue mucho menor (30 Tn/ha vs. 40 Tn/ha) lo que sumado a los altos rindes potenciales abre la posibilidad de extender el almacenamiento con calidad, disminuyendo la necesidad de transportar papa desde regiones lejanas (Figura 4) como Córdoba o Tucumán. Además, ofrecer una papa que soporte mejor los golpes y conserve su calidad abre una oportunidad para reducir desperdicios y mejorar la eficiencia del procesamiento.
Hacia una papa argentina más sustentable
Desde la perspectiva del mejoramiento genético, estos desarrollos representan un hito. La papa es un cultivo complejo por lo que las mejoras puntuales sobre variedades adaptadas eran, hasta ahora, impracticables. La edición génica permite intervenir sin reemplazar toda la genética de base. Gabriela Massa agrega: “Las herramientas de edición génica nos permiten superar limitaciones históricas del mejoramiento convencional en papa. La clave es que podemos innovar sin depender de desarrollos externos ni de paquetes tecnológicos cerrados”.
Además, al no involucrar la incorporación de genes exógenos —es decir, al no tratarse de un evento transgénico—, este tipo de desarrollos presenta un potencial incremento en la aceptación tanto regulatoria como social, lo cual resulta especialmente relevante para su inserción en mercados locales y de exportación.
*Fuente:
1. https://repositorio.inta.gob.ar/handle/20.500.12123/6872
2. https://repositorio.inta.gob.ar/handle/20.500.12123/22595
Este desarrollo fue financiado de modo conjunto por el proyecto I-086 «Edición génica, transgénesis y mutagénesis como generadores de nueva variabilidad en especies de interés agropecuario» de la cartera de proyectos INTA y el proyecto internacional ATN-RF 18757 «Edición génica para mejoramiento en especies vegetales y animales» financiado por FONTAGRO, PROCISUR y empresas privadas.

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