Poda del kiwi: fundamentos técnicos y prácticas recomendadas

Poda del kiwi: fundamentos técnicos y prácticas recomendadas

En las plantaciones de kiwi, la poda es una práctica agronómica clave que impacta en la calidad, el rendimiento y la longevidad de las plantas. Conocer sus fundamentos, tipos y momentos adecuados es esencial para asegurar el éxito del cultivo. 


En los últimos años, la superficie destinada al cultivo de kiwi ha crecido de manera sostenida en el cinturón frutihortícola de Mar del Plata y Miramar, alcanzando cerca de 800 hectáreas. Esta región se posiciona como la principal zona productora del país. Esta expansión, no solo implica un incremento en volumen, sino también una demanda creciente de criterios técnicos específicos para garantizar la eficiencia productiva, entre los cuales la poda ocupa un rol determinante.
 

La poda en kiwi no puede entenderse como una tarea accesoria o mecánica. Se trata de una herramienta estratégica que incide directamente en la arquitectura de la planta, el equilibrio vegetativo-productivo, la calidad del fruto y la continuidad del rendimiento a lo largo del tiempo. Se trata de una actividad que requiere mano de obra especializada ya que implica conocimientos específicos y, un manejo inadecuado, puede afectar la floración, la carga y el calibre de los frutos no solo en la campaña inmediata, sino también en la siguiente 

La poda de frutales consiste en eliminar ramas, partes de ramas o raíces con el propósito de modificar el desarrollo natural de la planta. Esta práctica cumple una función múltiple en el cultivo de kiwi: 

  • Acorta el período improductivo de los primeros años. 
  • Regula la fructificación anual. 
  • Favorece la calidad comercial del fruto. 
  • Mantiene la eficiencia vegetativa y productiva por el mayor tiempo posible.
  • Favorece la aireación, la entrada de luz y la realización de tratamientos sanitarios, operaciones de raleo y cosecha.

 

Tipos de poda según objetivos agronómicos 

El manejo del kiwi implica la aplicación de diferentes tipos de poda, según el momento del ciclo de vida de la planta y el objetivo productivo: 

Poda de formación: Se aplica desde la plantación hasta aproximadamente el tercer año (fase juvenil). Su meta es construir una estructura que permita buena distribución de ramas, adecuada captación de luz y resistencia mecánica al peso de los frutos y a las inclemencias del clima.  

Poda de fructificación: Se realiza a partir del cuarto año, una vez definida la estructura. Tiene como fin mantener dicha estructura, equilibra el vigor con la producción para obtener cosechas regulares y de calidad comercial. 

Poda de limpieza: Consiste en la eliminación de material improductivo, envejecido, dañado o mal ubicado. Puede realizarse antes, durante o después de la poda de fructificación.  

Poda de renovación: Se aplica en plantas con síntomas de envejecimiento o de muchos años de productividad, bajo vigor, poco crecimiento vegetativo, o escasa floración. Su propósito es eliminar madera vieja.

 

Tipos de poda según momento del ciclo vegetativo 

Además del objetivo agronómico, la poda se clasifica por el momento fenológico en que se realiza: 

Poda seca: se realiza en invierno y tiene como objetivos eliminar material que ya fructificó – eliminar material indeseable (chupones, ramas mal ubicadas) – asegurar material de reemplazo para el año próximo y seleccionar un número de ramas fructíferas según el vigor de la planta y condiciones ambientales. En la zona se suelen dejar unas 7 ramas fructíferas por cada 2 metros de guía en cada dirección, dejando algunas adicionales como reserva frente a posibles roturas por viento o errores en el atado. 

Foto 1. Lote de kiwi antes de la poda seca

 

Foto 2. Mismo lote luego de la poda seca y el atado de ramas (FUENTE: AER Mar del Plata)

 

Poda verde: se lleva a cabo durante la primavera y el verano. Tiene como objetivos mantener equilibrio vegetativo-productivo, de ramas al crecer y mejorar tamaño y calidad de frutos, penetración de aire, luz y fitosanitarios por la canopia.

Poda de pies masculinos: las plantas macho, necesarias para la polinización, deben podarse luego de la floración. En este caso, se elimina entre el 40 y 50% del sarmiento que lleva brotes estaminíferos, conservando 3 a 4 brotes basales que aseguren la floración futura. 

 

Buenas prácticas de poda 

La efectividad de la poda depende tanto del conocimiento técnico como de la observación del estado individual de cada planta. Algunas recomendaciones básicas incluyen: 

  • Utilizar herramientas limpias y bien afiladas. 
  • Realizar cortes netos, sin desgarrar la madera. 
  • Evitar heridas innecesarias o podas muy severas que provoquen rebrote excesivo. 
  • Atar cuidadosamente las ramas productivas. 
  • Registrar y evaluar las respuestas del cultivo tras cada campaña para ajustar el manejo. 
  • Brindar a los podadores ropa de trabajo adecuada y, al menos, dos momentos de descanso durante la labor. 

El éxito productivo del kiwi no depende únicamente del suelo o del clima, sino también del conocimiento aplicado en cada práctica agronómica. La poda es una de las decisiones más críticas en el manejo del cultivo, y su correcta ejecución se traduce directamente en plantas más sanas, rendimientos sostenidos y frutos de alta calidad. 

Autores técnico-científicos

Destacado

La poda del kiwi define el equilibrio entre vigor y producción, condicionando la calidad y cantidad de fruta por al menos dos campañas. Su adecuada ejecución exige un abordaje técnico integral. 

Bibliografía

  • Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires (2024)
    Material para Jornada de Capacitación en Poda para Kiwi, organizada por ECCO ARGENTINA, Municipio de General Alvarado, Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Cámara de productores de Kiwi, INTA y CEA N1. 

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