Del aula al agroecosistema: una experiencia que forma en ciencia, ambiente y producción desde el territorio

Del aula al agroecosistema: una experiencia que forma en ciencia, ambiente y producción desde el territorio

En el centro de la provincia de Buenos Aires, una experiencia formó más de 400 estudiantes en una propuesta que integra ciencia, ambiente y sistemas productivos. La iniciativa universitaria promueve la comprensión de los agroecosistemas y fortalece la formación de futuros actores del territorio.  

En un escenario donde la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios exige una mirada cada vez más integral, la formación en ciencias y ambiente comienza a ocupar un lugar estratégico. En el sudeste de la provincia de Buenos Aires, una experiencia universitaria avanza en ese sentido al vincular educación, territorio y producción a partir del estudio de los ambientes locales. 

Se trata de la Sala de Interpretación y Difusión de las Ciencias Naturales “La Mulita”, un espacio de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) que, desde 2006, trabaja en la divulgación científica y la educación ambiental con fuerte anclaje territorial. 


La propuesta se apoya en un enfoque clave para el sector: comprender los agroecosistemas como sistemas complejos, donde interactúan componentes biológicos, físicos y sociales. A partir del análisis del entorno cercano —la llanura pampeana, los sistemas de lagunas y arroyos, el ambiente urbano y los sistemas productivos—, estudiantes de distintos niveles acceden a una mirada integrada del funcionamiento del ambiente. En este marco, la experiencia demuestra que los aprendizajes se potencian cuando las propuestas superan la pasividad de la visita y se transforman en vivencias y actividades concretas, favoreciendo la apropiación de conceptos en distintos niveles educativos, en línea con los enfoques de la educación ambiental (García Gómez y Rosales, 2000). La experiencia permite poner en diálogo saberes académicos y conocimientos situados, en un lenguaje accesible y con fuerte anclaje territorial.
 

El trabajo es llevado adelante por estudiantes avanzados del Profesorado en Ciencias Biológicas, quienes, mediante becas, desarrollan actividades educativas destinadas a instituciones de la región. En este proceso, no solo se promueve la apropiación social del conocimiento científico, sino también la formación de futuros docentes con experiencia en territorio. 

Uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es el pasaje de la teoría a la práctica a partir del abordaje de los agroecosistemas como sistemas complejos, donde interactúan factores biológicos, físicos y sociales. Lejos de limitarse a visitas guiadas, las propuestas se estructuran como experiencias participativas en las que los estudiantes observan, manipulan materiales y analizan situaciones concretas. En este marco, las colecciones de fauna regional —con ejemplares taxidermizados y conservados— funcionan como soporte para el reconocimiento de especies, la interpretación de relaciones ecológicas y el análisis de procesos como la biodiversidad funcional, claves para el manejo sustentable del suelo y los recursos naturales. 

La metodología utilizada se basa en el modelo IDAS (Iniciación, Desarrollo, Aplicación y Síntesis), que ubica a los participantes en un rol activo dentro del proceso de aprendizaje (Bravo et al., 2022). Este enfoque permite recuperar saberes previos, trabajar con recursos didácticos específicos y transferir los contenidos a nuevas situaciones, favoreciendo la comprensión de procesos complejos. 


En términos productivos, la experiencia aporta un aspecto central: la formación de capacidades para interpretar el funcionamiento de los sistemas agropecuarios desde una perspectiva ambiental. En ese sentido, se trabajan distintos ambientes del territorio —como el pastizal natural y modificado (agroecosistemas), los sistemas acuáticos como arroyos, las sierras y los espacios urbanizados—, donde la biodiversidad, las interacciones ecológicas y el uso de los recursos naturales se presentan como dimensiones clave para avanzar hacia modelos de producción más sustentables.
 

Durante 2025, más de 400 estudiantes y 30 docentes de la región participaron de actividades planificadas semanalmente, lo que refleja una demanda sostenida por este tipo de propuestas. En muchos casos, las instituciones educativas no cuentan con equipamiento específico para la enseñanza de las ciencias biológicas, lo que refuerza el rol complementario de estos espacios. 

Las actividades se adaptan a los distintos niveles educativos. En el nivel inicial y primario, el foco está puesto en el reconocimiento de organismos y sus relaciones con el ambiente, mientras que en el nivel secundario se destacan prácticas como la observación microscópica, que permiten desarrollar habilidades de análisis e interpretación. 

 

Otro de los aprendizajes surgidos de la experiencia es la necesidad de sostener el trabajo en el tiempo. Desde el equipo destacan que las intervenciones más efectivas son aquellas que incluyen instancias previas y posteriores a la visita, articuladas con los contenidos curriculares. Este enfoque permite profundizar los aprendizajes y fortalecer el vínculo entre la escuela y el territorio. 

En este marco, la educación ambiental se consolida como un eje transversal en la formación de ciudadanos y futuros profesionales. Tal como plantean Abaca y Vila (1992), el conocimiento del entorno es condición necesaria para su valoración y cuidado. En la misma línea, la Ley Nacional N° 27.621 (2021) establece la incorporación de la educación ambiental integral en todos los niveles del sistema educativo. 

La experiencia también cumple un rol relevante en la formación docente, ya que permite a los estudiantes universitarios desarrollar prácticas en contextos reales, elaborar materiales didácticos y vincularse con instituciones educativas. Este proceso contribuye a fortalecer capacidades pedagógicas y a promover una enseñanza de las ciencias contextualizada. 

Además, “La Mulita” se integra a proyectos de extensión universitaria, consolidando vínculos con la comunidad y respondiendo a demandas concretas del territorio. Esta articulación resulta clave para acercar la ciencia a la sociedad y generar procesos de apropiación del conocimiento. 

En un contexto atravesado por desafíos ambientales y productivos crecientes, experiencias como esta ponen en evidencia la importancia de construir puentes entre la investigación, la educación y el territorio. La formación de sujetos críticos, con capacidad de comprender e intervenir en los sistemas que habitan, se posiciona como un componente central para el desarrollo sostenible del sector agropecuario.

 

Destacado

La comprensión de los agroecosistemas desde edades tempranas fortalece la formación de futuros actores del territorio y aporta a sistemas productivos más sustentables.

Bibliografía

Abaca, M. C. y Vila, A. (1992). Invitación a la educación ambiental 1. Un encuentro gradual con la naturaleza. Ed. Planeta, Buenos Aires. 

Bravo, B., Pesa, M., Braunmüller, M.C. (2022). IDAS: una metodología de enseñanza centrada en el estudiante para favorecer el aprendizaje de la física. Revista Brasileira de Ensino de Física, 44 (e20210326).  

García Gómez, J.; Rosales, J. N. (2000). Estrategias didácticas en Educación Ambiental. Málaga, España: Ediciones Aljibe. 

Ley N° 27.621. (2021). Ley para la implementación de la Educación Ambiental Integral en la República Argentina.

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