Las heladas constituyen uno de los principales factores de riesgo climático para la producción agropecuaria. La fecha de ocurrencia de la primera y la última helada delimita el período libre de heladas y, en consecuencia, la duración efectiva de la estación de crecimiento en la que los cultivos pueden desarrollarse sin sufrir daños por bajas temperaturas.
Cuando la temperatura alcanza los 0 °C o valores inferiores, el agua presente en los tejidos vegetales puede congelarse, provocando la ruptura de las células y la muerte de órganos sensibles o incluso de la planta completa si se ve afectado su ápice de crecimiento. Por este motivo, la caracterización del régimen de heladas resulta clave para la toma de decisiones agronómicas.
Desde el punto de vista agrometeorológico, no solo interesa la helada “meteorológica”, definida como aquella en la que se registran 0 °C o menos en el abrigo a 1,5 m de altura, sino también la helada agrometeorológica, que se considera cuando la temperatura en ese mismo punto es igual o inferior a 3 °C. Este umbral contempla que, cerca de la superficie del suelo, los cultivos pueden experimentar temperaturas de congelamiento aun cuando el sensor no registre valores extremos.
En este contexto, un trabajo realizado por el equipo de Agrometeorología del IPADS (INTA Balcarce – CONICET) analizó la evolución del régimen de heladas agrometeorológicas en Balcarce a partir de datos históricos de temperatura mínima diaria registrados en la estación meteorológica de la EEA INTA Balcarce. El estudio consideró tres series móviles de 30 años (1971–2000, 1981–2010 y 1991–2020) y los últimos diez años completos (2016–2025), permitiendo evaluar tendencias de mediano y largo plazo.
Un corrimiento claro en las fechas de heladas
Los resultados muestran un corrimiento sostenido en las fechas de ocurrencia de las heladas. A lo largo del período analizado, la primera helada del año tiende a retrasarse, mientras que la última helada ocurre cada vez más temprano (Figura 1).

La fecha media de la primera helada pasó del 18 de abril en la serie 1971–2000 al 2 de mayo en 1991–2020, lo que representa un retraso de 13 días (Tabla 1). En la última década, este valor se ubicó aún más tarde, con una fecha media del 9 de mayo.
En cuanto a los eventos extremos, durante las series más antiguas se registraron primeras heladas tan tempranas como el 23 de febrero. Sin embargo, en los últimos 35 años no se observaron heladas en ese mes, lo que refuerza la tendencia hacia otoños más largos y benignos desde el punto de vista térmico.
Últimas heladas más tempranas y primaveras más largas
El análisis también evidencia un adelantamiento de la fecha media de la última helada. Mientras que en la serie 1971–2000 la última helada ocurría, en promedio, el 16 de noviembre, en la serie 1991–2020 esta fecha se adelantó al 1 de noviembre, es decir, 15 días antes (Tabla 1). En los últimos diez años, la fecha media se ubicó en torno al 3 de noviembre.
En las décadas pasadas se registraron heladas extremadamente tardías, incluso hacia fines de diciembre. En cambio, en los últimos 35 años, los eventos más tardíos se concentraron en la primera semana de diciembre, reduciendo el riesgo de daños por heladas en cultivos de primavera avanzada.

Un período libre de heladas cada vez más extenso
Como resultado del retraso de la primera helada y el adelantamiento de la última, el período medio libre de heladas mostró un aumento significativo. Entre la serie 1971–2000 y la 1991–2020, este período se extendió de 154 a 182 días, es decir, 28 días adicionales (Figura 2).
Esta ampliación de la ventana térmica sin heladas tiene un impacto directo sobre la planificación agrícola. Un período de crecimiento más largo permite ajustar fechas de siembra, considerar cultivos de ciclos más extensos o evaluar la incorporación de nuevas especies y variedades en la región.

Oportunidades productivas y nuevos desafíos
Si bien la extensión del período libre de heladas abre oportunidades desde el punto de vista productivo, también plantea nuevos desafíos. Una estación de crecimiento más prolongada puede favorecer la supervivencia y expansión de plagas y enfermedades, al extenderse el período de disponibilidad de hospedantes.
En este sentido, los cambios observados en el régimen térmico refuerzan la necesidad de ajustar las estrategias de monitoreo sanitario y manejo integrado, especialmente en sistemas agrícolas intensivos.
Información interactiva para la toma de decisiones
Los resultados de este análisis, junto con la posibilidad de consultar de manera interactiva la probabilidad de ocurrencia de heladas en distintas fechas, se encuentran disponibles en la plataforma Agromet, desarrollada por el grupo de Agrometeorología del INTA Balcarce.
Página web de Laboratorio de Agrometeorología: https://agromet-lab.github.io/
Plataforma Agromet: https://intabalcarce.shinyapps.io/Agromet/
Esta herramienta permite transformar series históricas de datos climáticos en información aplicada, fortaleciendo la capacidad de anticipación y planificación de los sistemas productivos de la región.