La alcalinidad del subsuelo y la presencia de horizontes arcillosos son dos limitantes frecuentes en los suelos de la Pampa Deprimida. Aunque se trata de características conocidas por productores y asesores, todavía existe poca información sobre cuánto afectan los rendimientos de maíz y soja, y a partir de qué niveles comienzan a transformarse en una restricción importante.
Investigadores de las Agencias de Extensión Rural Chascomús y Maipú del INTA y de la Cátedra de Edafología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires permitió cuantificar esos efectos y mostró que ambos cultivos responden de manera diferente frente a las limitantes del subsuelo (Garello et al., 2024).
Los resultados revelaron que el maíz necesita perfiles más profundos para alcanzar altos rendimientos, mientras que la soja presenta una mayor sensibilidad frente a la alcalinidad subsuperficial.
El subsuelo también define los rindes
La Pampa Deprimida concentra unas 795.000 hectáreas implantadas con maíz y soja (SAGyP, 2023). Sin embargo, la producción en la región está condicionada por la presencia de horizontes arcillosos poco permeables y por sectores afectados por sodicidad y alcalinidad. Estas características favorecen los anegamientos y restringen el desarrollo de las raíces (INTA, 1980; Taboada et al., 2021).
Además, los suelos presentan una marcada heterogeneidad espacial, lo que explica los típicos “manchones” que suelen observarse dentro de los lotes (Imbellone et al., 2021).
Con el objetivo de evaluar el impacto de estas limitantes, los investigadores trabajaron sobre dos lotes de un establecimiento ubicado 15 kilómetros al este de Chascomús. En una superficie de 55 hectáreas realizaron un muestreo en grilla para medir la profundidad del horizonte arcilloso Bt/Btn y el pH del mismo (Figura 1). Los valores obtenidos se relacionaron con mapas de rendimiento de campañas anteriores.

Una condición característica de estos ambientes es la elevada variabilidad en la profundidad del horizonte arcilloso dentro de un mismo lote (Tabla 1).

El maíz necesita perfiles más profundos
Uno de los principales resultados del estudio fue comprobar que el maíz responde claramente a la profundidad del horizonte arcilloso (Figura 2A).

A medida que el Bt/Btn se ubica más profundo, el cultivo logra mejores rendimientos. Los investigadores identificaron un umbral cercano a los 34 centímetros. Por encima de esa profundidad, el rendimiento relativo tiende a estabilizarse y se aproxima al máximo potencial del ambiente.
La explicación estaría vinculada a una mayor exploración radicular y a una mejor capacidad para captar agua y nutrientes. En trabajos previos, Micucci y Taboada (2006) y Taboada y Álvarez (2008) observaron que la abundancia de raíces de maíz aumenta cuando disminuyen las restricciones físicas del suelo.
Por el contrario, la soja mostró una respuesta diferente. La profundidad del horizonte arcilloso no presentó una relación significativa con el rendimiento (Figura 2B), lo que sugiere una mayor adaptación del cultivo a perfiles más someros. Resultados similares habían sido observados por Maggi et al. (2016).
La soja acusa más la alcalinidad
La segunda limitante analizada fue el pH del horizonte Bt/Btn. Los resultados mostraron que tanto el maíz como la soja reducen sus rendimientos a medida que aumenta la alcalinidad subsuperficial (Figura 2 C y D).
Sin embargo, la respuesta fue más marcada en soja.
Por cada unidad de incremento del pH, el rendimiento relativo disminuyó un 9,6 % en maíz y un 11,8 % en soja. Esta mayor sensibilidad podría estar asociada a deficiencias nutricionales inducidas por la alcalinidad, especialmente vinculadas a micronutrientes como el zinc, tal como describieron Anthony et al. (2012).
Los resultados coinciden con antecedentes internacionales que reportaron pérdidas de rendimiento asociadas a elevados valores de pH en soja, trigo, cebada y colza (Rogovska et al., 2007; Tavakkoli et al., 2022).
Según destacan los autores, gran parte de los estudios disponibles se concentraron en analizar los efectos del pH superficial (Pagani y Mallarino, 2012), mientras que existe escasa información acerca de la influencia de la alcalinidad en los horizontes subsuperficiales, una condición frecuente en la Pampa Deprimida (Taboada et al., 2021).
Información para el manejo por ambientes
Más allá de las diferencias entre ambos cultivos, el trabajo aporta información útil para la agricultura de precisión y el manejo por ambientes.
La elevada variabilidad observada dentro de los lotes permite identificar sectores con distinto potencial productivo y ajustar las decisiones agronómicas en función de las limitantes presentes. En este sentido, las tecnologías de manejo sitio-específico constituyen herramientas cada vez más importantes para aprovechar la heterogeneidad de los ambientes, como señalaron Dobermann et al. (2003), Adamchuk et al. (2007) y Kyaw et al. (2008).
Los resultados sugieren que en ambientes con horizontes arcillosos superficiales el maíz podría encontrar mayores restricciones para expresar su potencial, mientras que en sectores con elevados valores de pH la soja sería el cultivo más afectado.
En definitiva, conocer qué ocurre debajo de la superficie puede ser tan importante como manejar correctamente lo que sucede arriba. Y en los ambientes complejos de la Pampa Deprimida, esa información puede marcar la diferencia entre un lote homogéneo y uno lleno de contrastes productivos.