Efecto del híbrido de maíz en siembras tempranas en Laprida: resultados de una campaña 2024/25 marcada por condiciones estresantes

Efecto del híbrido de maíz en siembras tempranas en Laprida: resultados de una campaña 2024/25 marcada por condiciones estresantes

Un ensayo comparativo realizado por INTA en Laprida evaluó el comportamiento agronómico y el rendimiento de once híbridos de maíz bajo siembra directa y condiciones de secano. Los resultados mostraron diferencias significativas en productividad, sanidad y características fenológicas, con híbridos que lograron destacarse pese a un escenario climático adverso. 

La búsqueda de híbridos de maíz que maximicen rendimiento es un desafío constante para productores y técnicos. Con el objetivo de generar información local de la Subregión de Sierras y Llanuras del Centro-Sur de la provincia de Buenos Aires sobre el comportamiento de materiales comerciales y experimentales. Un equipo de las AER Laprida y AER Olavarría del INTA realizó un ensayo comparativo en Laprida, explorando siembras tempranas en secano bajo siembra directa. El experimento se desarrolló en un escenario climático marcado por precipitaciones erráticas y altas temperaturas durante momentos críticos del cultivo, en la campaña 2024/25. 


El experimento y el manejo del cultivo 

El experimento se implantó el 25 de octubre de 2024 en un lote próximo a la ruta 51 (37°16’19.09″S; 60°52’20.87″O). Se utilizó un diseño en bloques completos aleatorios con cuatro repeticiones, con parcelas de cuatro surcos a 52 cm de entrelíneas y seis metros de largo. La densidad objetivo fue de 55.000 plantas/ha. 

En cuanto al manejo de insumos, se aplicaron herbicidas en presiembra (combinación de activos de 40 cc/ha de Full Controll Bio, 40 cc/ha de Harrier, 2 l/ha de Glifosato, 500 cc/ha de 2,4 D Etil, 120 cc/ha de Picloran, 1 l/ha Metolaclor y 1 l/ha de Acuron) y preemergencia (2 l/ha de Paraquat y 35 cc/ha de Lambdacialotrina al 25%), y se realizaron dos fertilizaciones con urea (150 kg/ha en septiembre y 90 kg/ha en V6). Además, se incorporó fosfato monoamónico (90 kg/ha) al momento de la siembra. El análisis de suelo mostró un pH de 6,16 en la capa superficial, 26,55 ppm de fósforo Bray y 4,44 % de materia orgánica, lo que permitió ajustar el manejo nutricional (Tabla 1).

 

Durante el ciclo, las precipitaciones fueron erráticas, con acumulados por encima de 100 mm en la mayoría de los meses, salvo diciembre y enero, cuando se registraron valores muy bajos (Figura 1). A esto se sumaron olas de calor con temperaturas superiores a 35 °C entre el 30 de enero y el 2 de febrero, coincidiendo con la floración, lo que intensificó el estrés en el cultivo.

 

Comportamiento fenológico 

La floración (Foto 1) fue en promedio el 11 de enero, existiendo diferencias significativas en la duración de la etapa emergencia floración (Días E-R1) entre híbridos (D.M.S.= 2 días; Tabla 2). Finalmente, la altura promedio fue de 242 centímetros y la altura de inserción de espigas fue en promedio de 108 centímetros.

En cuanto al comportamiento sanitario, la incidencia de carbón y vuelco fue baja y sin diferencias significativas. No obstante, la roya estuvo presente en la mayoría de los híbridos, con severidad variable entre materiales (Tabla 3).

 

 

Resultados de rendimiento 

La cosecha se realizó el 29 de mayo de 2025 de manera manual en los dos surcos centrales de cada parcela. El grano fue trillado en una máquina estática y pesado con corrección a 14,5 % de humedad. 

El rendimiento promedio fue de 6.200 kg/ha, con diferencias significativas entre híbridos (CV: 17,3 %; DMS: 1.566 kg/ha). La humedad de grano al momento de la cosecha promedió 16,7 %, también con diferencias entre materiales (Figura 2).

Los híbridos que combinaron mayores rendimientos con menor humedad fueron 11 y 8, superando a los demás materiales evaluados. Su precocidad habría permitido escapar parcialmente al estrés hídrico y térmico durante floración, además de lograr un secado más eficiente hacia el final del ciclo. Por el contrario, los híbridos de ciclo más largo se vieron penalizados por las limitaciones hídricas de enero y las altas temperaturas, reduciendo su capacidad de llenado de granos. 

A su vez, la producción de macollos pudo también haber afectado a los híbridos intensificando el estrés previo y durante el período de floración. Las lluvias durante el período de llenado de granos pueden explicar en parte la aparición de roya y la baja incidencia de vuelco y quebrado (Foto 2) que también se ve favorecida por la densidad de plantas que estuvo en el orden de las 53 mil plantas logradas por hectárea.

 

Conclusiones 

El ensayo mostró que, aun en condiciones de clima restrictivas durante el período crítico de la región estudiada, existen híbridos con capacidad de sostener altos rendimientos y buena sanidad, como ACA 471 VT3P y ACA EXP 23 MZ 220 VT3P. La información generada permite a productores y asesores contar con datos locales para la toma de decisiones en la elección de materiales, considerando no solo el potencial de rendimiento sino también la sanidad, la estabilidad fenológica y la adaptación a condiciones de estrés. 

Los resultados confirman la importancia de las evaluaciones comparativas en diferentes ambientes, ya que la interacción genotipo-ambiente es determinante en la performance final de los cultivos. 

 

 

Destacado

La mejora genética ha sido clave para aumentar la potencialidad y estabilidad de rendimiento del cultivo de maíz. En este contexto, los experimentos pudieron evidenciar diferencias en el desempeño de algunos híbridos. Confirmando que el proceso de selección contribuye a la obtención de híbridos con mejores rendimientos y menores niveles de humedad a cosecha. 

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