En los sistemas productivos intensivos, como el viñedo, la eficiencia de las aplicaciones fitosanitarias depende en gran medida de la calidad de pulverización. En este contexto, el uso de drones emerge como una alternativa tecnológica en expansión, que plantea nuevos desafíos en términos de ajuste operativo y calidad de aplicación.
Con el objetivo de generar información aplicada para el sector, técnicos del INTA Balcarce y del ámbito privado evaluaron el desempeño de un dron pulverizador en condiciones reales de producción. El trabajo se llevó a cabo en un viñedo comercial de Balcarce y comparó cinco configuraciones de aplicación del equipo Agras T100, analizando su impacto sobre la cobertura y la distribución de gotas en distintos estratos del cultivo.
Cómo se realizó el ensayo
El estudio se desarrolló en la Bodega Puerta del Abra, donde se trabajó con un dron DJI Agras T100 equipado con sistema de atomización centrífuga. El ensayo se realizó el 12 de febrero a la hora 09:30, se registraron condiciones meteorológicas promedio de 23 °C de temperatura, una humedad relativa del 54 % y vientos con una velocidad promedio de 8 km/h, con algunas ráfagas de 14 km/h. Se utilizó agua para la aplicación.
Se evaluaron cinco configuraciones que variaron en parámetros clave de aplicación:
- Tamaño de gota objetivo: entre 150 y 500 µm
- Altura de vuelo: entre 3 y 4 metros
- Velocidad: entre 7,6 y 11,9 km/h
- Volumen aplicado: entre 180 y 200 L/ha
- Interlineado: entre 3,92 y 7,91 metros

Para medir la calidad de aplicación se utilizaron tarjetas hidrosensibles (WSP), ubicadas en tres posiciones: en la calle (nivel basal), a 30 cm sin interferencia del follaje y a 90 cm dentro del canopeo. Posteriormente, las tarjetas fueron digitalizadas y analizadas para determinar densidad de impactos (gotas/cm²) y parámetros del espectro de gotas como el diámetro medio volumétrico (DV0.5).

Alta cobertura en todos los niveles
Los resultados mostraron niveles de cobertura elevados en todas las configuraciones evaluadas. En la calle, la cobertura promedio alcanzó 146,84 impactos/cm², mientras que dentro del cultivo (a 90 cm) se registraron valores promedio de 100,29 impactos/cm² (Tabla 2).
Estos valores superan ampliamente los rangos habitualmente recomendados para aplicaciones de fungicidas (50–70 impactos/cm²) e insecticidas (20–30 impactos/cm²), lo que confirma una adecuada llegada del producto al blanco y genera condiciones favorables para la eficacia de los tratamientos fitosanitarios.

Sin embargo, la cobertura no fue homogénea entre configuraciones ni entre posiciones dentro del cultivo (Tabla 3), evidenciando la fuerte influencia de los parámetros operativos.

El tamaño de gota define la penetración
Uno de los resultados más relevantes fue el efecto del tamaño de gota sobre la distribución de la pulverización.
Las configuraciones con gotas finas (150 µm) mostraron las mayores coberturas, especialmente en el interior del canopeo y en el interlineado. Este comportamiento se explica por la mayor capacidad de penetración de las gotas finas, que logran ingresar en zonas protegidas del cultivo.
En contraste, las configuraciones con gotas más grandes (500 µm) presentaron menor densidad de impactos en algunos estratos, aunque con mayor estabilidad durante el transporte y menor riesgo de deriva.
Estos resultados coinciden con lo reportado en la bibliografía, donde se señala que las gotas finas a medias favorecen la cobertura y la penetración, mientras que las gotas gruesas priorizan la reducción de deriva (ASABE, 2020; Hanna et al., 2017).
Velocidad y altura: variables críticas
La velocidad de vuelo y la altura de aplicación también tuvieron un impacto significativo en la calidad de pulverización.
Las configuraciones con menor velocidad (7,6 km/h) lograron mayores niveles de deposición, debido a un mayor tiempo de interacción entre la nube de pulverización y el cultivo. Este efecto fue particularmente evidente en la configuración 4, que combinó baja velocidad y gotas finas, alcanzando altos niveles de cobertura incluso dentro del follaje.
Por su parte, las aplicaciones a menor altura (3 metros) favorecieron la deposición directa sobre el cultivo y redujeron la dispersión lateral, mejorando la eficiencia de la aplicación.
Estos resultados son consistentes con estudios previos en aplicaciones con UAV, que destacan la importancia de ajustar estos parámetros para optimizar la deposición y reducir pérdidas (Chen et al., 2020; Weicai & Panyang, 2023).
El rol del interlineado en la uniformidad
Otro aspecto destacado fue el efecto del interlineado en la distribución de la pulverización. La configuración con menor distancia entre pasadas (3,92 m) registró los mayores valores de cobertura en el interlineado, debido a un mayor solapamiento de las franjas de aplicación.

Este resultado pone en evidencia la importancia de ajustar el ancho de trabajo en función de la arquitectura del cultivo, especialmente en sistemas como el viñedo, donde la distribución espacial del follaje condiciona la llegada del producto.
Qué configuración funcionó mejor
El análisis comparativo mostró que las configuraciones con gotas finas (150 µm), baja altura de vuelo (3 m) y velocidades moderadas a bajas ofrecieron el mejor equilibrio entre cobertura y penetración (Gráfico 1).
En particular:
- La configuración 4 se destacó por su alta deposición dentro del follaje.
- La configuración 5 mostró máximos niveles de cobertura en la capa media del cultivo.

Estos resultados refuerzan la idea de que no existe una única configuración óptima, sino que el ajuste debe realizarse en función del objetivo del tratamiento y de las condiciones del cultivo.
Implicancias para el manejo
A partir de los resultados obtenidos, se desprenden algunas recomendaciones prácticas para aplicaciones con drones en viñedo:
- El uso de gotas finas a medias mejora la penetración en el canopeo.
- Reducir la velocidad de vuelo aumenta la deposición.
- Volar a menor altura mejora la eficiencia de aplicación.
- Ajustar el interlineado permite optimizar la uniformidad de cobertura.
En conjunto, estos factores deben considerarse de manera integrada para lograr un equilibrio entre eficacia biológica y reducción del riesgo de deriva.
Un paso más en la agricultura de precisión
La incorporación de drones en las aplicaciones fitosanitarias abre nuevas oportunidades para mejorar la eficiencia y la precisión en el manejo de cultivos intensivos. Sin embargo, su desempeño depende en gran medida del conocimiento y ajuste de las variables operativas.
Trabajos como este aportan evidencia concreta en condiciones locales y contribuyen a generar recomendaciones adaptadas a los sistemas productivos del sudeste bonaerense, donde la vitivinicultura comienza a consolidarse como una alternativa productiva.