En el mapa sanitario del ganado bovino, pocas enfermedades tienen un impacto tan amplio y complejo como la diarrea viral bovina (DVB). Aunque su nombre remite a cuadros digestivos agudos, su mayor daño se produce a nivel reproductivo: infertilidad, abortos, malformaciones congénitas (Grooms, 2004; Fulton, 2013) y el nacimiento de terneros infectados de por vida.
Estos últimos, conocidos como animales persistentemente infectados (PI), constituyen la principal fuente de diseminación del virus dentro de los rodeos. Se estima que entre el 1 y el 3% de los bovinos de establecimientos con circulación viral son PI, capaces de transmitir la enfermedad de manera constante y silenciosa (McClurkin et al., 1984).

Una enfermedad con múltiples rostros
La DVB se presenta con una amplia gama de manifestaciones clínicas. En los cuadros más graves, conocidos como enfermedad de las mucosas, se observan diarreas severas, erosiones bucales y alta mortalidad, especialmente en terneros de recría o novillos (Baker, 1995; Ridpath, 2010).

Sin embargo, la mayoría de las infecciones cursan de forma subclínica o con signos leves y transitorios, lo que contribuye a su persistencia. A nivel fisiológico, el virus provoca una inmunosupresión transitoria que deja la puerta abierta a otras infecciones. Es habitual que, tras un brote de DVB, se observen cuadros respiratorios severos causados por patógenos como Mannheimia haemolytica, Histophilus somni o Pasteurella multocida (Fulton et al., 2000).
El rol del toro en la diseminación del virus
Los toros ocupan un lugar central en la dinámica de transmisión del DVB. La infección puede adquirirse de forma aguda o ser el resultado de una infección congénita, dando lugar a toros PI que alcanzan la edad reproductiva. En ambos casos, el virus puede estar presente en el semen: de manera transitoria en infecciones agudas o de forma permanente en animales PI.

Esto convierte al control sanitario del semen en una práctica indispensable, especialmente en programas de inseminación artificial, ya que el virus puede sobrevivir a la congelación del semen y diseminarse a múltiples rodeos (Givens & Marley, 2008).
Un virus ampliamente distribuido
Los estudios realizados en el Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado (SDVE) del INTA Balcarce confirman la amplia presencia del DVB en el país. Aproximadamente el 20% de los bovinos menores de un año y más del 80% de los adultos han estado expuestos al virus (Odeón et al., 2001).
Un análisis de 5.131 diagnósticos sanitarios reveló que el DVB estuvo implicado en el 20% de los casos de enfermedades infecciosas. Incluso en fetos provenientes de mataderos se hallaron tasas de infección superiores al 20% durante la gestación, lo que refleja su alto impacto reproductivo y económico.
Entre las pérdidas más significativas se encuentran la infertilidad, los abortos y malformaciones, la mortalidad por enfermedad de las mucosas y las pérdidas productivas menos visibles, pero de igual relevancia.
Estrategias de control: diagnóstico, manejo y vacunación
Dado que la erradicación completa del virus es prácticamente inviable, el objetivo sanitario se centra en reducir las pérdidas a niveles compatibles con una producción rentable (Houe, 1999; Brock, 2004).
Las estrategias más efectivas incluyen (OIE, 2018):
- Identificación y segregación de animales PI.
- Prevención de nuevas infecciones mediante buenas prácticas de manejo (aislamiento de animales nuevos, control del ingreso de semen o embriones).
- Vacunación sistemática dentro de un plan sanitario integral.
El diagnóstico temprano es fundamental para interrumpir el ciclo de transmisión y evitar la diseminación del virus a otros establecimientos.
Vacunación: herramienta clave en la prevención
Uno de los principales objetivos de la vacunación es evitar la infección fetal, ya que de ella derivan la mayoría de las consecuencias reproductivas: infertilidad, abortos y nacimiento de terneros PI. Por eso, la inmunización de vaquillonas antes del servicio es prioritaria.
Las vacunas son eficaces cuando se integran en un plan sanitario sostenido. La vacunación reactiva, es decir, aquella que se aplica sólo tras la aparición de abortos o casos clínicos, no resulta suficiente para solucionar el problema (Rodning et al., 2012).
En los últimos años, el INTA, a través de BIOINNOVO -empresa de base tecnológica creada junto con Vetanco S.A.- desarrolló una vacuna recombinante dirigida que logra inducir una respuesta inmune duradera (Pécora et al., 2015). Actualmente, en la Unidad Integrada Balcarce, se llevan adelante ensayos a campo para evaluar su eficacia en la protección fetal y frente a infecciones prenatales.
Cabe destacar que la inmunidad conferida no es permanente, por lo que se recomiendan revacunaciones anuales. Además, la vacunación no debe considerarse una solución aislada: su eficacia depende de la correcta aplicación de las demás medidas de manejo.
Hacia un control sostenible del DVB
La Diarrea Viral Bovina representa un desafío sanitario que genera pérdidas productivas y reproductivas de gran magnitud para la ganadería argentina. La combinación de diagnóstico, eliminación de animales PI, buenas prácticas de manejo y vacunación estratégica constituye la vía más efectiva para disminuir su impacto. Con investigación y transferencia tecnológica, el INTA Balcarce y la FCA (UNMdP) continúan trabajando junto al sector productivo para fortalecer la sanidad bovina y garantizar la sostenibilidad del rodeo nacional.