La neosporosis bovina es ampliamente conocida por su impacto en la reproducción bovina, especialmente por su asociación con abortos en rodeos lecheros y de cría. Nuevas evidencias generadas en el sudeste bonaerense ponen el foco en una manifestación menos frecuente, pero de alto interés sanitario: su presentación congénita con signos neurológicos en terneros recién nacidos.
Un equipo de investigadores del INTA Balcarce-CONICET caracterizó un caso de encefalomielitis neonatal en un ternero Holstein asociado a infección por Neospora caninum, en un establecimiento lechero del partido de General Pueyrredon. El hallazgo, si bien poco común, refuerza la necesidad de ampliar el enfoque diagnóstico en la etapa neonatal.
El caso se registró en un rodeo de 250 vacas en parición, donde se detectaron nueve terneros con alteraciones clínicas. Los animales presentaban debilidad del tren posterior, dificultad para incorporarse y pérdida de la propiocepción, signos compatibles con compromiso del sistema nervioso central. La evolución fue desfavorable: siete terneros murieron y dos fueron derivados para su estudio al Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado (SDVE) del INTA Balcarce.
Hallazgos clave
A partir de los animales remitidos, se realizaron necropsias completas y estudios complementarios que incluyeron análisis histopatológicos, bacteriológicos, virológicos y técnicas específicas como inmunohistoquímica y PCR.
Uno de los terneros analizados (25N23) presentó lesiones microscópicas severas en el sistema nervioso central, donde se destacaron lesiones severas como meningoencefalitis multifocal linfohistiocítica severa y mielitis difusa con perivasculitis, acompañadas por vacuolización del neuropilo asociada a degeneración axonal. La presencia del protozoo fue confirmada mediante inmunohistoquímica en tejido nervioso (Figura 1d) y PCR positiva en cerebro.

En paralelo, los estudios bacteriológicos y virológicos resultaron negativos, lo que permitió descartar otros agentes infecciosos y fortalecer el diagnóstico de neosporosis congénita.
El segundo ternero evaluado presentó signos clínicos compatibles, pero no pudo confirmarse la infección por N. caninum, lo que pone en evidencia la complejidad diagnóstica de estos cuadros en condiciones de campo.
Una enfermedad conocida, una presentación subestimada
La neosporosis bovina, causada por Neospora caninum, es una enfermedad de distribución mundial que genera importantes pérdidas económicas, principalmente por su impacto en la eficiencia reproductiva de los rodeos (Dubey, 2003; Moore et al., 2013).
El parásito puede transmitirse de forma horizontal —a través de alimentos o agua contaminados con ooquistes eliminados por cánidos— o verticalmente, mediante transmisión transplacentaria. En este último caso, la infección puede reactivarse en vacas crónicamente infectadas o producirse a partir de una infección reciente durante la gestación.
Sin embargo, mientras que el aborto entre el quinto y séptimo mes de gestación constituye la manifestación más frecuente, la aparición de signos neurológicos en terneros neonatos es poco habitual y, en muchos casos, pasa inadvertida.
En Argentina, los reportes de esta presentación son escasos. El primer antecedente de encefalomielitis congénita asociada a N. caninum en terneros fue descripto en 2015 (Micheloud et al., 2015).
Claves para el diagnóstico en el rodeo
Desde el punto de vista sanitario, los resultados del estudio remarcan la importancia de considerar la neosporosis congénita dentro del diagnóstico diferencial en terneros neonatos que presentan signos neurológicos, como ataxia, debilidad o alteraciones en la propiocepción.
Este aspecto cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que otras causas frecuentes de mortalidad neonatal —como infecciones por Escherichia coli, rotavirus, Salmonella o virus de la diarrea viral bovina— pueden presentar cuadros clínicos parcialmente superpuestos (Morrell et al., 2008).
En este sentido, los autores destacan la necesidad de complementar la observación clínica con herramientas diagnósticas específicas, como estudios histopatológicos, inmunohistoquímica y técnicas moleculares y serológicas.
Además, subrayan el valor de implementar estrategias de monitoreo a nivel de rodeo, incluyendo diagnóstico serológico, para detectar la circulación del agente y reducir su impacto productivo (Campero et al., 2021).
Impacto productivo y desafíos sanitarios
En la región pampeana, donde la producción bovina tiene un peso estratégico, la neosporosis continúa siendo un desafío sanitario relevante. Si bien su impacto está claramente asociado a pérdidas reproductivas, este tipo de estudios amplía el conocimiento sobre su comportamiento epidemiológico y sus distintas formas de presentación.
El caso descripto por el equipo del INTA Balcarce aporta evidencia concreta sobre una manifestación clínica poco frecuente, pero que puede tener implicancias en la sanidad y el manejo de los rodeos, especialmente en sistemas intensivos.
Al mismo tiempo, refuerza el rol de los servicios de diagnóstico en la detección temprana de enfermedades complejas y en la generación de información para la toma de decisiones en los sistemas productivos.