El compostaje es un proceso biológico que permite transformar materia orgánica inestable en una enmienda de suelo con alto valor agronómico. Puede generarse a partir de diversos tipos de residuos, como los restos de poda y el estiércol de la producción animal intensiva. Así se reduce el volumen de residuos orgánicos y se obtiene un subproducto de valor agregado y potencial productivo.
Con el objetivo de generar conocimientos locales sobre la recuperación y gestión eficiente del material originado en la poda pública, entre 2022 y 2024 se llevó a cabo una experiencia educativa en la localidad rural de Ramón Santamarina (Partido de Necochea, Buenos Aires). El proyecto consistió en la recuperación de restos de poda del arbolado urbano para su uso en el compostaje de residuos de origen animal.
La experiencia fue posible gracias al trabajo en red entre la Escuela de Educación Secundaria Agraria Nº1, emplazada en la localidad rural, el Municipio de Necochea, la Agencia de Extensión Rural Necochea y la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce, ambas del INTA.

Práctica, capacitación y construcción de información
Para poder avanzar con la recuperación del material recolectado por la delegación municipal, la escuela adquirió una chipeadora y contó con otra de mayor capacidad facilitada por el mismo municipio. Las ramas podadas tenían una antigüedad no mayor a los dos años y un tamaño inferior a 5 cm de diámetro. Los y las estudiantes tomaron registro del volumen del material vegetal antes y luego del chipeado. De una pila inicial de 145 m3 de material podado, se obtuvo una pila final de 10,4 m3. Es decir, se redujo un 90% del volumen inicial del material. El tamaño de la partícula resultante fue de 1 x 0,5 cm.

El material chipeado se utilizó como insumo para el armado de pilas de compostaje, a las cuales se sumaron residuos provenientes de otras actividades productivas del establecimiento educativo como guano de gallina, cama de pollo y estiércol vacuno proveniente de cría intensiva.
Los tratamientos se organizaron en un sector de la escuela. Allí se dispusieron las pilas de 1,20 m x 2 m x 0.5 m que, mediante riego, se mantuvieron a una humedad controlada de aproximadamente un 60%. Se realizaron volteos en forma manual con palas – sobre todo al principio – para realizar una mezcla que resulte lo más homogénea posible y pueda favorecer la aireación.

Con el tiempo, todas las pilas fueron colonizadas por lombrices californianas dado que el espacio de trabajo tenía como antecedente la elaboración de lombricompuesto.
Al finalizar los tratamientos de compostaje, los productos obtenidos fueron tamizados a través de mallas de distinto tamaño. De esta manera se lograron dos tipos de enmiendas: una con restos más gruesos y otra más fina. En promedio a partir de 100 kg de material inicial, se obtuvo aproximadamente 38 kg de enmienda orgánica.
Inicialmente, la vinculación con INTA le permitió a la comunidad educativa acceder a capacitación y generar información respecto de las formas de compostaje que les permita obtener un producto sin riesgos para la salud y el ambiente, capaz de ser utilizado productivamente.
Análisis de calidad
La calidad de los compost obtenidos se estudió mediante técnicas de análisis fisicoquímicas y microbiológicas. Para ello se articuló con investigadores de la EEA Balcarce del INTA quienes evaluaron algunos parámetros de sanidad y calidad de acuerdo con el Marco Normativo para la Producción, Registro y Aplicación de Compost (SECyMA – SENASA Res. Conjunta 1/2019). El resultado de dichos exámenes dio un nivel de compost sanitizado apto para uso agronómico en todos los tipos de tratamientos.
Un aprendizaje con proyección territorial
La experiencia permitió obtener los primeros conocimientos locales sobre la recuperación y gestión eficiente del material originado en la poda pública, el proceso de chipeado y su utilización para la obtención de una enmienda orgánica de calidad. Además, favoreció el aprendizaje de estudiantes de la modalidad agraria respecto de la experiencia de compostaje de diferentes residuos pecuarios.
En la actualidad, desde la Agencia de Extensión Rural Necochea de INTA se continúa trabajando en la evaluación de alternativas para el recupero de los restos de poda urbana, para el tratamiento de los residuos originados en actividades intensivas pecuarias locales, y su reutilización en la elaboración de enmiendas que favorezcan el manejo del suelo en las producciones agrícolas de tipo intensivo y extensivo.